La receta de Lao Gan Ma casero: el aceite de chile chino que da chispa a cualquier plato

Un bote de este condimento crujiente y umami arregla un arroz blanco, unos huevos fritos o unas verduras al vapor. Se hace con chiles secos, cacahuetes y douchi en menos de dos horas.

El Lao Gan Ma casero se prepara en menos de dos horas y con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado asiático. Un bote de este aceite de chile crujiente, con sus tropezones de cacahuete, douchi y sésamo, arregla un arroz blanco, unos huevos fritos o un plato de verduras al vapor. Dificultad mínima y resultado de los que se repiten.

Qué es exactamente el Lao Gan Ma y por qué engancha

Lao Gan Ma significa algo así como 'la vieja madrina' en chino. Nació en 1996 en Guizhou, provincia del suroeste de China, de la mano de Tao Huabi, que vendía liangfen —una gelatina fría de almidón— junto a la carretera. Su salsa gustó tanto que aquel puesto de calle acabó convertido en el fenómeno que es hoy, con bote y cara de la fundadora incluidos.

Lo que distingue a esta salsa de otros aceites de chile es que no se aromatiza con canela ni anís estrellado, un estilo más propio de Sichuan. Aquí manda la tradición de Guizhou, con ese hormigueo inconfundible de la pimienta de Sichuan, el punto tostado de los chiles, y el fondo salado del douchi.

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El glutamato monosódico es fundamental en esta receta: aporta umami y es lo que hace que la salsa enganche. El original lleva bastante, así que aquí no nos quedamos cortos. El glutamato es lo que hace que enganche, aunque el salto de sabor llega con el resto de la tropa.

Con los chiles hay margen: el original usa una variedad seca de Guizhou casi imposible de encontrar fuera de China, así que vale cualquier chile seco del supermercado asiático, entero o ya picado. El chile de árbol es la alternativa más fácil y su nivel de picante es parecido.

Las judías negras fermentadas, o douchi, son soja negra fermentada con sal. Saben intensas, saladas, y dan al aceite ese fondo profundo que lo separa de un simple aceite picante. Si te gusta la cocina china, merece la pena tenerlas siempre en la despensa: suben de nivel salteados, salsas y aliños varios.

El secreto no está en el picante, sino en ese fondo salado y umami que convierte una cucharada en adicción.

Ingredientes

Sale un bote generoso, perfecto para ir dando cucharadas durante semanas. Las cantidades son orientativas: ajústalas a tu paladar y al picante que aguantes.

  • 30 chiles secos (unos 50 g), enteros o picados
  • 240 ml de aceite de girasol
  • 50 g de cacahuetes
  • 40 g de judías negras fermentadas (douchi)
  • 3 dientes de ajo
  • 5 rodajas de jengibre fresco
  • 1 cucharada de pimienta de Sichuan en grano
  • 1 cucharada de semillas de sésamo
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de glutamato monosódico
  • Sal al gusto

Cómo preparar el Lao Gan Ma casero, paso a paso

Todo se hace en un wok o en una sartén amplia, sin prisa y con el fuego controlado. El orden importa: primero los aromáticos, luego los chiles y, ya apagado, el resto.

  1. Tuesta los chiles enteros en un wok seco o en una sartén a fuego bajo, removiendo, hasta que estén oscuros y huelan a tostado. Sácalos a un plato.
  2. En esa misma sartén tuesta la pimienta de Sichuan y muélela.
  3. Si compras los chiles ya picados, tuéstalos menos tiempo y sin soltar el wok, porque se queman antes.
  4. Deja enfriar un poco los chiles y tritúralos en un mortero o picadora hasta obtener copos irregulares con algo de polvo, sin que queden muy finos.
  5. Pica las judías negras fermentadas con el cuchillo, espachurra los ajos y corta el jengibre en láminas.
  6. Calienta el aceite en el wok. Fríe el ajo y el jengibre un par de minutos, hasta que el ajo se dore ligeramente, y retíralos con una espumadera.
  7. Añade las judías negras fermentadas y fríelas un minuto.
  8. Incorpora los chiles triturados y fríe a fuego bajo unos cinco minutos, removiendo, hasta que estén crujientes.
  9. Apaga el fuego y añade los cacahuetes, la pimienta molida, el sésamo, el azúcar y el glutamato. Prueba y ajusta de sal.
  10. Deja enfriar antes de pasarlo a un bote y guárdalo en la nevera.

Trucos para que salga perfecto

El truco está en el tostado: los chiles deben quedar oscuros y aromáticos, nunca negros. El amargor se queda en el aceite y luego no hay manera de arreglarlo, así que ante la duda, aparta la sartén antes.

Fuego bajo cuando los chiles entran en el aceite. Cinco minutos removiendo bastan para que queden crujientes; si subes la potencia, se queman por fuera y el aceite coge un sabor áspero. Aquí la paciencia paga.

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Se guarda en la nevera, en un bote bien cerrado, y el frío ayuda a mantener el crujiente y a que el aceite aguante mejor. Y si te sobra un poco de líquido, no lo tires: ese aceite rojo es oro para aliñar.

¿Con qué tomarlo? Una cucharada sobre arroz blanco lo cambia todo. También con unos huevos fritos, unas verduras al vapor, como salsa para mojar o con unas gyozas recién hechas. A partir de ahí, lo que se te ocurra.

🍽️ La ficha de la receta

  • 🍴 Plato: Lao Gan Ma casero, aceite de chile crujiente estilo Guizhou
  • 👥 Raciones: Un bote generoso para ir dando cucharadas
  • ⏱️ Tiempo: 1 hora y 40 minutos, con 1 hora de reposo incluida
  • 📊 Dificultad: Fácil
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