Tres errores del accidente de Urda: fallaron el sistema LZB, el centro de control de Adif y el maquinista

El centro de Adif autorizó al AVE a reanudar la marcha pese a que el tramo estaba ocupado y la señal en rojo. El tren circuló muy por encima del límite de 40 km/h fijado por el protocolo.

Tres fallos encadenados explican la colisión de Urda: el sistema LZB, el centro de control de Adif y el maquinista del AVE.

El miércoles, un tren de Renfe autorizado a reanudar la marcha alcanzó por detrás a un Iryo detenido a la entrada de la estación de Urda (Toledo), en la línea Madrid-Sevilla. El balance provisional es de 68 muertos y 544 viajeros a bordo entre los dos trenes.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. Afecta al corredor de alta velocidad más antiguo de España y llega nueve meses después de otro siniestro con 46 fallecidos.

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Qué falló: el LZB, la orden de las 8.36 y la velocidad

Hacia las 8.30 se rompió el primer eslabón. El LZB, el sistema que envía la señalización a la cabina y frena el tren sin intervención humana si se acerca demasiado a otro, cayó en la zona de Urda por un fallo de comunicación entre tres ordenadores. La avería dejó sin cobertura más de 60 kilómetros de vía y detuvo de forma automática a los trenes del tramo.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, cifró en seis los trenes detenidos, aunque pidió no tomar la cifra como cerrada. Con el LZB fuera de servicio, el control pasó al centro de Adif en Atocha. A las 8.36, alguien autorizó al AVE a seguir con normalidad: el segundo fallo.

Sobre ese tren pesaba una meta cero, la orden que obliga a detenerlo por completo en un punto de la vía. El circuito indicaba que el tramo lo ocupaba el Iryo y una señal roja cerraba la entrada de la estación. Si se autorizaba la reanudación, el protocolo obligaba a no pasar de 40 km/h, la marcha a la vista.

El AVE recorrió unos 25 kilómetros en 15 o 17 minutos hasta el impacto, según el relato del ministro. Esa media triplica el tope de 40 km/h del protocolo: a ese ritmo habría necesitado al menos 37 minutos. Varios viajeros describen un frenazo súbito antes del impacto.

Entre la orden de reanudar la marcha y el impacto pasaron 15 o 17 minutos en los que el tren avanzó 25 kilómetros.

En las grabaciones aparece un detalle que el propio Puente destacó. Otro de los trenes detenidos recibió la misma orden y fue su maquinista quien corrigió al centro: 'No puede ser marcha normal; tiene que ser marcha a la vista'. El operario aceptó la rectificación.

Cuatro personas en la sala y ninguna orden de frenado

La pregunta central sigue sin respuesta. Los dos trenes aparecían 'perfectamente ubicados' en las pantallas del centro y el operario que dio la orden tenía experiencia, además de un auxiliar, un supervisor y otra persona a su lado. Puente sostuvo que en el centro tenían tiempo más que suficiente para constatar el error.

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Tampoco aclaró si el maquinista podía ver la señal roja, si quedaba algún sistema de respaldo tras la caída del LZB ni por qué aceptó circular por encima del límite. Sobre el Iryo, dijo que recibió instrucciones para moverse cuando el AVE ya circulaba y que desconoce por qué no lo hizo.

Puente evitó calificar los hechos como error humano. 'Yo no he atribuido responsabilidades de momento a nadie', subrayó antes de remitirse a la investigación. La Guardia Civil ya habría interrogado al operario, según algunas fuentes.

De Adamuz a Urda: dos siniestros en nueve meses

Urda es el segundo accidente grave de la alta velocidad española en nueve meses. El 18 de enero, el siniestro de Adamuz (Córdoba) causó 46 muertos. Los dos episodios han vuelto a poner el foco en la gestión de la circulación y en el estado de los sistemas de seguridad.

El LZB funciona en la línea Madrid-Sevilla desde 1992. Puente explicó que se está sustituyendo por el ERTMS, el estándar europeo que vigila por radio en lugar de por el cable de la vía, porque el sistema alemán ya no se fabrica.

Faltan datos que la investigación deberá cerrar: por qué cayeron tres ordenadores a la vez y con qué frecuencia falla el LZB en ese trazado. El ministerio remite a las conclusiones oficiales, Renfe dice que actuó con permiso e Iryo no explica por qué su tren siguió parado. Y sobrevuela una pregunta: si los dos trenes eran visibles en las pantallas, ¿por qué nadie frenó a tiempo?

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Un AVE de Renfe alcanzó por detrás a un Iryo parado en Urda (Toledo) y el balance provisional es de 68 muertos.
  • Por qué te importa: La investigación apunta a tres fallos en los protocolos que protegen a cualquier viajero de la alta velocidad.
  • A quién afecta: A los usuarios del corredor Madrid-Sevilla y a los maquinistas que dependen del sistema LZB.
  • Hacia dónde vamos: La investigación sigue abierta y el ministerio no ha atribuido responsabilidades. El relevo del LZB por el ERTMS continúa.