Felipe VI ha construido su imagen pública sobre la contención: gesto medido, palabra justa y una distancia calculada que forma parte del oficio. Esa coraza institucional se ha resquebrajado en contadas ocasiones, y casi siempre por el mismo motivo: sus hijas. Esta lista reúne cuatro de esos momentos, escogidos por su carga simbólica y por la nitidez con que quedaron registrados, en vídeo o por escrito. No son anécdotas de agenda, sino escenas en las que el jefe del Estado cedió el paso al padre.
Hablamos de actos de máxima formalidad donde un gesto mínimo significa mucho. Un brindis con los ojos vidriosos y besos lanzados al aire, unas medallas recién impuestas, un percance con una condecoración. Del cumpleaños en que Leonor recibió el Toisón, con 12 años, a la jura de la Constitución en el Congreso, el recorrido acompaña el tránsito de Leonor y Sofía del ámbito privado a la vida pública.
4El percance del Toisón en la Fiesta Nacional: el Rey se agacha a ayudar a Leonor
La escena se produjo a las once de la mañana del 12 de octubre de 2026, en la plaza de Cánovas del Castillo, cuando la Familia Real acababa de bajar del coche oficial y ocupaba su sitio para los honores militares. Faltaban apenas unos segundos para que sonara el himno nacional cuando la miniatura del Toisón de Oro se desprendió de la corbeta del uniforme de gala del Ejército de Tierra de la princesa Leonor y cayó al suelo. Fue su padre quien lo advirtió primero: Felipe VI señaló con el dedo el punto exacto donde había quedado la pieza. La heredera, de 20 años, se palpó la chaqueta, buscó la mirada del Rey para pedir permiso —no existe una regla de protocolo prevista para un imprevisto así— y, tras el asentimiento del monarca, se agachó, recogió la insignia y se la guardó en el bolsillo mientras el ceremonial continuaba con normalidad y los 21 cañonazos de ordenanza.
Minutos más tarde, ya instalados en la tribuna y en un momento de menor tensión castrense, fue el Rey quien se ocupó de que la condecoración volviera a su sitio: él mismo la fijó sobre la corbata negra del uniforme, y la reina Letizia terminó de ajustar el nudo. Las cámaras de RTVE captaron sonrisas y algún gesto de complicidad entre padre e hija. El detalle tiene peso propio: el Toisón es la máxima distinción de la Corona, Felipe VI es su gran maestre y fue él quien la impuso a Leonor el 30 de enero de 2018, el día de su 50 cumpleaños. Aquella era, además, la primera Fiesta Nacional de la princesa como oficial, tras concluir su formación en las tres academias militares. Entre la rigidez del acto, la imagen que quedó fue la de un jefe del Estado pendiente de su hija.
