Propagar albahaca y menta en un vaso de agua es el truco más rentable para no tirar medio manojo cada semana. Lo he probado con ramas del súper que ya estaban de bajón y funcionó.
El método es tan simple que da desconfianza: un par de tallos del manojo que compras en el supermercado (la albahaca común y la menta responden igual), un frasco de vidrio transparente y agua del grifo. Nada más. De ahí sale una planta nueva en un par de semanas.
El paso a paso que no falla (y el detalle del nudo que casi nadie mira)
Primero, examina los tallos y quédate con los que estén verdes y firmes, sin manchas ni signos de marchitez. Descarta los que ya hayan florecido: la planta está gastando casi toda su energía en la flor y no le queda nada para echar raíces.
El corte va justo por debajo del nudo, el punto del tallo del que salen las hojas y las yemas laterales. Ahí se concentran las células con más papeletas para formar raíces. Usa tijeras limpias y desinfectadas con alcohol, porque si metes bacterias en el corte te cargas el esqueje en dos días.
Luego quita las hojas de la parte baja para que ninguna quede sumergida: si tocan el agua se pudren y te contaminan el invento. Deja un par de hojas arriba, fuera del frasco, que son las que hacen la fotosíntesis. Coloca el tallo en el vaso cubriendo con agua la zona sin hojas, y así ves las raíces crecer en tiempo real.
La raíz aparece sola si el nudo está bien cortado; lo único que puedes estropear es el agua, la luz o la paciencia.
Lo que necesitan mientras enraízan (y el mito que conviene matar)
Como recuerda Mejor con Salud, el mito más extendido es que esto consiste en dejar las hierbas en un vaso y olvidarse para siempre. Falso. Necesitan cuidados, pocos pero constantes: ubicación luminosa sin sol directo, porque los rayos calientan el agua y estresan al esqueje.
El punto que más se olvida es el agua. Hay que cambiarla cada tres días para que el tallo tenga oxígeno y revisar a diario que ninguna hoja se haya hundido. Los tiempos tampoco son iguales para todos: algunos esquejes enraízan en una semana y otros se toman entre 10 y 14 días.
Cuando aparecen las raíces tienes dos caminos: dejarlo en el frasco, donde aguanta un par de semanas, o pasarlo a una maceta con buen drenaje. Yo me quedo con la maceta, y no hace falta esperar a una maraña enorme. Las raíces jóvenes y cortas se adaptan mejor al sustrato. Después del trasplante, mantén la tierra húmeda sin encharcar.
Por qué esto funciona mejor que el experimento del vaso en la ventana
Todos hemos hecho la prueba del vaso en el alféizar y hemos visto la rama ponerse amarilla en cuatro días. La diferencia entre eso y un esqueje que agarra no es la suerte: es la luz indirecta y el agua limpia. Es la misma lógica de cuando trasplantas una planta de interior, que si las raíces están cómodas, la planta tira.
Mi opinión, después de perder varios manojos por el camino, es que merece la pena, pero no por la planta gratis: por el ahorro de no tirar medio manojo cada semana. Con dos tallos recuperas la compra. Y si sale mal, has perdido una rama, no una tarde.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: entre 7 y 14 días hasta ver raíces. Nivel de dificultad: fácil. El consejo extra: corta con la tijera desinfectada y renueva el agua cada tres días, que es justo donde falla casi todo el mundo.




