Maricarmen Abascal, símbolo de la lucha por la vivienda digna, ha fallecido este miércoles, 7 de octubre, a los 87 años, según ha confirmado el Sindicato de Inquilinas. La mujer estaba ingresada en el Hospital Gregorio Marañón desde el pasado 23 de septiembre, el mismo día en que fue evacuada en camilla de su casa tras ejecutarse la orden de desahucio.
Su caso dejó de ser un conflicto particular hace semanas: su desahucio desencadenó una ola de protestas por el derecho a la vivienda en varias ciudades del país. La acampada que arrancó en la Puerta del Sol continúa instalada en la céntrica plaza madrileña.
¿Qué ha pasado con Maricarmen Abascal?
Maricarmen residía desde 1956 en una vivienda de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en Madrid. Su padre firmó entonces un contrato de renta antigua que después se subrogó en ella: 71 años en la misma casa y una discapacidad reconocida del 50%.
La propiedad, Urbagestión, adquirió el inmueble en 2018 y acudió a los tribunales al considerar extinguido el arrendamiento. Una primera sentencia dio la razón a la inquilina, pero la Audiencia Provincial falló después a favor de la empresa y el Tribunal Supremo inadmitió el recurso de su defensa en diciembre de 2023.
El lanzamiento se ejecutó al cuarto intento, después de que cientos de personas pasaran la noche frente al edificio para tratar de impedirlo. El desahucio se ejecutó pese a la protesta de vecinos y activistas y los sanitarios del Samur la trasladaron en camilla al hospital, desde donde siguió publicando vídeos para reclamar mejoras en materia de vivienda.
Su representación legal logró después un acuerdo con Urbagestión para que pudiera volver a casa, con la mediación de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo. El pacto contemplaba un nuevo contrato de alquiler de ocho años y una renta que no superaría el 30% de sus ingresos netos. El pacto llegó demasiado tarde.
El acuerdo para regresar a la vivienda se cerró cuando ya era tarde: Maricarmen falleció sin volver a pisar la casa en la que había vivido 71 años.
¿A quién afecta y cómo?
El movimiento que nació al calor de su desalojo sigue activo. La acampada de la Puerta del Sol, instalada desde el sábado 26 de septiembre, no tiene fecha para levantar las tiendas y sus reivindicaciones se han replicado en manifestaciones y plazas de otras ciudades de España.
La plaza sigue ocupada.
Una de sus principales demandas ya se ha cumplido: la convocatoria de una huelga general en el país, prevista para el 11 de noviembre. El Sindicato de Inquilinas ha lamentado que el coste de llegar hasta aquí "ha sido demasiado alto".
En el plano institucional, el rechazo del Congreso a convalidar los dos decretos sobre vivienda aprobados por el Gobierno desembocó en el anuncio de un adelanto electoral para el 29 de noviembre. Con las Cortes disueltas, la Diputación Permanente decidirá si los convalida o los deroga.
El calendario se acelera.
Qué viene ahora en el debate de la vivienda
El recorrido judicial de Maricarmen resume cómo funcionan los litigios sobre contratos de renta antigua, firmados hace décadas y todavía sujetos a un marco legal anterior a la actual ley de arrendamientos. En estos casos, el pleito se centra en si el contrato sigue vigente o se ha extinguido, y los procesos se alargan durante años.
Su desahucio no fue un episodio aislado en el debate público de los últimos meses. Funcionó como catalizador: la marcha hasta el Congreso bajo el lema 'Ni una Maricarmen más' precedió a la acampada del conocido como 'kilómetro cero', que reclama el llamado 'decreto Maricarmen'.
El Sindicato de Inquilinas ha calificado su muerte de "absolutamente evitable tras un proceso torturante" y ha reivindicado su legado. "Cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: luchad, seguid luchando por lo que es vuestro", ha señalado la organización en un comunicado.
Los próximos pasos dependen del calendario. La huelga general del 11 de noviembre y las elecciones del 29 de noviembre medirán hasta dónde llega el impulso del movimiento, mientras los decretos de vivienda aguardan la decisión de la Diputación Permanente. Para los inquilinos que afrontan procesos similares, el asunto sigue sin una respuesta cerrada.
Queda camino por recorrer.




