La ruta de senderismo en Ordesa que termina en una ermita excavada en la roca es el plan redondo para este otoño.
El recorrido arranca en Vió, un pueblo diminuto de la provincia de Huesca, y se adentra en el cañón de Añisclo, uno de los cuatro valles que forman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Es uno de los primeros espacios naturales protegidos de Europa y, aun así, se recorre sin prisas y con las aves sobrevolando las paredes del valle.
Los números también invitan: 5,4 kilómetros con unos 400 metros de desnivel de subida y otros tantos de bajada. Se completa en una mañana y no exige ser un montañero experto.
Qué te espera en la ruta de senderismo en Ordesa por el valle de Añisclo
Al principio el sendero cruza campos de cultivo casi en llano, con vistas amplias al valle y a las paredes que lo cierran por los dos lados; es el tramo más suave del recorrido y el que mejor te prepara para lo que viene después.
Poco después el camino se estrecha y el paisaje cambia de golpe. El bosque húmedo se cierra sobre el sendero: todo es musgo, sombra, y olor a tierra mojada, con el sonido del agua acompañando buena parte del tramo. Ahí aparecen varias cascadas que caen junto al camino, uno de los momentos más fotografiados de la ruta.
El punto que te avisa de que ya casi está es el Puente de San Úrbez, una de las estampas más reconocibles del recorrido. A partir de ahí solo queda un camino ancho y tranquilo hasta la meta.
Hay rutas que se recuerdan por el paisaje y otras por el lugar al que llegas; esta se queda contigo por las dos cosas a la vez.
La ermita de San Úrbez, el santuario metido en la montaña
Y entonces aparece. La ermita de San Úrbez no está construida sobre la montaña, sino dentro de ella: la roca la envuelve y desde el sendero parece que el cañón se hubiera abierto para dejarle un hueco. Es una construcción pequeña, integrada en la pared y con dos cámaras comunicadas entre sí.
En la cámara situada más al norte se celebra la misa el día de la romería; en la otra, según cuenta la tradición, habría vivido el santo. Después de visitarla, el sendero sigue en circular y cierra el recorrido de vuelta hasta Vió.
Cómo llegar y cuándo merece más la pena la escapada
El acceso es por carretera, con Zaragoza como punto de partida natural: se sube hacia el Sobrarbe y desde allí se enlaza con la zona de Añisclo hasta la localidad de Vió. Antes de salir conviene confirmar el estado de la carretera y de los accesos, porque es terreno de montaña y las condiciones cambian de una semana a otra; la información oficial del parque es la referencia para eso.
Sobre la fecha, finales de septiembre y octubre son la mejor ventana: el calor del verano ya ha desaparecido, el bosque empieza a virar de color y el cañón lleva más agua que en pleno agosto. La primavera también funciona, con más caudal en las cascadas. En verano toca madrugar para esquivar el calor y las horas de más gente, y en invierno la nieve puede complicar el acceso y el propio sendero.
El gasto es mínimo: la ruta es gratuita y el desembolso se va en el combustible y en la comida, si te quedas a comer en alguno de los pueblos del entorno. El parque tiene su entrada en Wikipedia si quieres entender antes los cuatro valles que lo forman.
Y un consejo de criterio: esta no es una ruta para hacerla corriendo. El otoño invita justo a lo contrario, a parar, mirar y hacer fotos, pero el tramo del cañón, con humedad, puede estar resbaladizo. Calzado de montaña, agua y una capa de abrigo ligera aunque salgas con sol.
✈️ La hoja de ruta
- 📍 ¿A dónde vamos?: Al valle de Añisclo, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, hasta la ermita de San Úrbez.
- 💰 ¿Es caro o barato?: Plan low cost: la ruta es gratis y el gasto se va en combustible y en la comida del pueblo.
- 🎒 ¿Qué tienes que llevarte?: Calzado de montaña, agua, una capa de abrigo ligera y la cámara de fotos.



