2Brooks Glycerin: amortiguación máxima con drop alto
La Glycerin 22 es la zapatilla neutra de referencia de Brooks cuando el objetivo es amortiguar por encima de todo. Su mediasuela estrena DNA Tuned, una espuma con infusión de nitrógeno que combina celdas grandes en el talón —para aterrizajes blandos— con celdas pequeñas en el antepié, más reactivas. Las cifras acompañan: 38 mm de stack en talón y 28 mm en antepié en la ficha oficial, con un drop de 10 mm que el laboratorio de RunRepeat midió en 10,1 mm en la versión GTS, uno de los resultados más fieles a la especificación que registra la firma. Para una fascitis plantar, esa geometría suma por dos vías: el talón queda elevado respecto al antepié, lo que rebaja la tensión sobre la fascia y el tendón de Aquiles, y el impacto del apoyo de retropié se reparte sobre una capa de espuma muy gruesa. A esto se añade el sello de aceptación de la APMA y la certificación PDAC A5500 para calzado diabético, además de anchos extra (D en mujer, 2E en hombre) y plantilla extraíble, un detalle decisivo si se corre con ortopédicas.
Ser una zapatilla neutra no la hace inestable. La Glycerin 22 se apoya en una plataforma ancha con bastante flaring en la base, mantiene unos sidewalls suaves en el mediopié y un contrafuerte de talón firme que sujeta el retropié; RunRepeat comprobó que la rigidez torsional sube de 2/5 en la generación anterior a 4/5 en esta, un cambio que gana estabilidad sin convertirla en un modelo de control. Pesa unos 289 g en talla de hombre y en torno a 260 g en mujer. Su precio de tarifa ronda los 180 €, aunque es habitual encontrarla rebajada entre 126 € y 145 €. Para quien además sobreprona, Brooks ofrece la Glycerin GTS 22, con el sistema GuideRails y unos 305 g, que añade contención medial. La durabilidad refuerza el argumento: en las pruebas de laboratorio la suela exterior solo perdió 0,5 mm de grosor, frente a los 1,1 mm de media, y la goma mide 3,4 mm.
