McNulty revienta el Mundial: campeón del mundo de ciclismo en Montreal 33 años después de Armstrong

El estadounidense de 28 años se impone tras 273,4 kilómetros de puro desgaste. Juan Ayuso lo resume con un 'me he empezado a marear, me encontraba vacío' y Eslovaquia inscribió a su masajista en la prueba en línea.

Brandon McNulty es el nuevo campeón del mundo de ciclismo en ruta. El estadounidense se ha impuesto en Montreal después de 273,4 kilómetros y 33 años después del último título mundial en ruta que ganó su país: el de Lance Armstrong en Oslo, en 1993, por delante de Miguel Indurain.

El corredor de 28 años ha dado la gran sorpresa de la jornada. No era el nombre que todo el mundo tenía apuntado en la quiniela y, aun así, se ha plantado en el final con fuerzas para levantar los brazos. La carrera, según la crónica de Mundo Deportivo, ha sido preciosa y, a la vez, un auténtico reto para todos los que la han disputado.

Montreal corona a un superviviente tras 273 kilómetros

Ha sido una carrera de supervivencia. Los ciclistas se han agarrado al manillar como han podido, han aguantado los calambres en las piernas y han cruzado la meta con un agotamiento general después de un esfuerzo titánico de 273,4 kilómetros.

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Ese es el guion que deja el Mundial: no gana el más rápido del último kilómetro, gana el que todavía puede pedalear cuando el resto ya se ha quedado sin gasolina. Y ahí McNulty ha sido el más listo de todos.

El desgaste ha sido el gran protagonista de la carrera. Un recorrido largo, un ritmo alto, y kilómetros que se acumulan en las piernas hasta que el pelotón se convierte en un reguero de corredores sueltos. El Mundial, organizado por la Unión Ciclista Internacional, volvió a demostrar que una prueba de un día no perdona el mínimo fallo de energía.

Ni un metro de regalo.

Ganar un Mundial de 273 kilómetros no premia al más rápido, sino al que sigue pedaleando cuando todos los demás ya no saben ni dónde están.

Ayuso, mareado y vacío: la letra pequeña del Mundial

Juan Ayuso describió el sufrimiento con una frase que resume el día: 'me he empezado a marear, me encontraba vacío'. Sus declaraciones, recogidas por Mundo Deportivo, hablan de 274 kilómetros y de una conclusión muy clara: 'ha sido una locura'.

El mareo y el vacío físico fueron la norma, no la excepción. Los corredores se agarraron al manillar, aguantaron los calambres y tiraron de cabeza para no perder la rueda buena en los kilómetros finales.

Pocas veces un ciclista describe con tanta precisión lo que es llegar al límite. No hay épica en el mareo: hay cuerpos vacíos y ganas de que la línea de meta aparezca de una vez.

En la otra cara de la moneda, Paula Blasi tuvo que bajarse de la bici. Su abandono es la prueba de que este Mundial no perdonó a nadie que no llegara al cien por cien.

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Y la anécdota la firmó Eslovaquia. El equipo eslovaco inscribió a su propio masajista en la prueba en línea, según recogió Mundo Deportivo. O sea: el hombre que suele estar dándoles masajes a los corredores pasó a figurar en la lista de participantes.

Cosas que pasan en un Mundial.

Qué significa el título de McNulty 33 años después

El dato que ordena toda la historia son los 33 años. Estados Unidos no ganaba el Mundial en ruta desde Oslo 1993, cuando Lance Armstrong se impuso por delante de Miguel Indurain. Desde entonces, el ciclismo estadounidense ha vivido más de grandes vueltas que de mundiales de un día, y el palmarés de la prueba lo deja claro.

McNulty, con 28 años, rompe esa sequía y lo hace en el formato más incómodo: 273 kilómetros donde el motor pesa más que el sprint. El arcoíris le cambia la temporada entera y, de paso, reordena la jerarquía de su país en las carreras de un día.

Con una distancia así, la prueba vuelve a poner sobre la mesa la eterna discusión sobre la dureza de los recorridos y hasta dónde debe llegar el límite del ciclismo de un día. Los que defendían carreras más humanas se quedan sin argumento: aquí ha ganado el que mejor aguantó el dolor.

Lo que viene ahora es la gira del arcoíris. Cada carrera con el maillot de campeón del mundo, los favoritos apuntándole en la lista y un próximo Mundial en el que ya nadie podrá decir que es la sorpresa.

Ese es el peaje del título. Y también la parte buena.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Brandon McNulty gana el Mundial en ruta en Montreal tras 273,4 kilómetros de puro desgaste.
  • 🔥 Por qué arde: Un campeón inesperado, Ayuso mareado y vacío y 33 años de sequía estadounidense rotos de golpe.
  • 📲 Lo que viene: La gira del maillot arcoíris y un próximo Mundial en el que McNulty ya no será la sorpresa.