El Real Madrid de Florentino Pérez cruzó el jueves una línea que no había pisado nunca. El club emitió en su televisión oficial, y después en sus redes sociales, un durísimo vídeo contra Juanma Castaño, al que señaló públicamente de una forma inédita en su historia, enumerando situaciones en las que, a su juicio, el periodista "miente, manipula, señala y hostiga".
La pieza dura tres minutos y quince segundos, y llegó dos días después del comunicado con el que el club respondió al artículo de Castaño en ABC. En esa columna, el director de El Partidazo de COPE había comparado Real Madrid TV con el diario Gara.
La metáfora era desafortunada y Castaño pidió perdón en antena por la comparación, pero mantuvo que el canal del club es un medio que "miente, manipula, señala y hostiga". En Valdebebas la rectificación no bastó. El Madrid dio por buena la disculpa solo a medias y eligió el camino de la exposición pública, recuperando fragmentos de la última década del periodista, como sus críticas a Vinicius, para desacreditarle.
La posterior réplica de Juanma Castaño señaló que Florentino Pérez ha rebajado el nivel de sus enemigos y comparó este choque con los que tuvo en el pasado con Ceferin, presidente de la UEFA, o con Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. También dio su versión sobre el origen del enfado. Cree que a Florentino le molestó que COPE contara su reacción al saber que Enrique Riquelme estaba invitado al palco del Metropolitano durante el derbi, donde habría amenazado con irse del estadio si se cruzaba con quien fue su rival electoral.
El comunicado contra Castaño fue el segundo que el club publicó ese mismo día, horas después de otro contra Javier Tebas, y todo tuvo como telón de fondo la derrota en el Metropolitano. Real Madrid TV dedicó un vídeo a la actuación de Miguel Ángel Ortiz Arias en el derbi, en línea con la idea que ya circulaba en Valdebebas de que la reforma arbitral era el mismo perro con distinto collar. El guion se repite siempre que hay dificultades, y siempre apunta hacia fuera del vestuario y de los despachos.
Antes la UEFA e Iberdrola; ahora redactores y árbitros
Durante años, los adversarios de Florentino tenían despacho propio y poder real. Tebas y LaLiga, la UEFA de la Superliga, la Iberdrola de Galán. Aunque algunos los mantiene a día de hoy, eran batallas entre instituciones en las que el presidente madridista se medía con gente de su tamaño. En los últimos meses el perfil ha cambiado. Ahora los enemigos tienen nombre y apellidos y trabajan en una redacción, en una cabina VAR o en una candidatura electoral.
El punto de inflexión fue la rueda de prensa del 12 de mayo. La encendió un titular de David Sánchez de Castro en ABC que atribuía a Florentino la frase "Estoy muy cansado", y en la comparecencia, la primera desde 2015, cargó contra ABC y Vocento, contra Juanma Castaño, contra los ultras y contra los reventas. Al periódico le dedicó quince de los sesenta y cinco minutos de su intervención, anunció que se daba de baja como suscriptor y citó entre sus supuestos enemigos a Sánchez Galán.
Aquel día, el presidente leyó titulares en voz alta desde su móvil y discutió cara a cara con los redactores presentes. Rubén Cañizares, periodista de ABC, llegó a levantarse para replicarle que ellos solo hacían periodismo.
Florentino aseguró que había ganado siete Champions y siete Ligas cuando podía haber ganado catorce, porque las otras "me las han robado". Sus ataques a los árbitros ya venían de antes. En su discurso de Navidad acusó al colegiado Ricardo de Burgos Bengoetxea de haber amenazado al club antes de la final de Copa, y la asociación de árbitros AESAF lo negó y calificó de muy grave esa afirmación.

Luego llegó la campaña electoral, que abrió otro frente. En una entrevista en Televisión Española, Florentino vinculó a Riquelme con la etapa de Ramón Calderón, y el aspirante respondió con un comunicado en el que denunciaba bulos y campañas de difamación entre madridistas. El presidente ganó con holgura, pero el rival derrotado sigue ocupando espacio en su cabeza meses después, como demuestra el episodio del palco que contó Castaño.
Mucho ruido y pocas acciones legales
Toda esta dureza verbal contrasta con lo poco que llega a los tribunales. En el caso Castaño, el club advirtió de posibles medidas legales en su comunicado, pero no ha concretado cuáles. No se llevan a cabo porque el Madrid sabe que tiene pocas opciones de ganar una demanda en ese flanco, porque las opiniones están muy protegidas por la ley. Con ABC pasó algo parecido... Hubo baja de suscripción y bronca en directo, pero ninguna querella.
Cuando el club sí ha acudido a los juzgados, el blanco era otro. En 2021, la Junta Directiva acordó por unanimidad acciones civiles y penales contra Tebas y el fondo CVC. Y la demanda contra el excomisario Villarejo por relacionar al club con el amaño de partidos terminó con una condena de 10.000 euros para Florentino y otros tantos para el Real Madrid. Ahora, la vía judicial se reserva para los casos que se pueden ganar, y para el resto quedan Real Madrid TV y las redes sociales, donde no hace falta que un juez dé la razón a nadie.
Lo que el ruido tapa es un balance deportivo que no admite demasiadas excusas. El 12 de enero, el club destituyó a Xabi Alonso, horas después de perder la final de la Supercopa ante el Barcelona, y puso en su lugar a Álvaro Arbeloa. El equipo cayó en la Copa ante el Albacete, de Segunda División, quedó fuera de la Champions en cuartos y vio cómo la Liga se iba también al Barcelona. Fuentes del Real Madrid afirman que la directiva impuso el regreso del preparador físico Antonio Pintus aunque los entrenadores no lo quisieran, y el club terminó apostando por Mourinho como solución de urgencia para esta temporada.
Ahora, en septiembre y en pleno parón de selecciones, el Real Madrid ya está a 6 puntos del liderato y vuelven las dudas sobre la planificación deportiva, además de las ya habituales críticas por lo sucedido con el estadio Santiago Bernabéu (ahora 'Bernabéu' a secas), la Superliga o la posibilidad de conversión del club en sociedad anónima deportiva.

Y es que en la grada, el discurso de la persecución empieza a perder fuerza. En las elecciones de junio, Riquelme reunió 11.814 votos, el 35%, frente a los 21.741 de Florentino. Es una cifra que habría sido impensable hace pocos años y da pistas de que, en realidad, Florentino en aquella rueda de prensa no había salido a defender al Real Madrid, sino a defenderse a sí mismo. Muchos socios siguen aplaudiendo que el club se defienda de los ataques, pero cada vez más perciben el victimismo como una cortina de humo que tapa una dirección desastrosa en cuanto a resultados en los últimos dos años, planificación deportiva y manejo del vestuario.
Ahí está la deriva de los últimos meses que, como madridista, me cuesta entender. Un presidente que antes solo aparecía en los grandes momentos convoca ahora ruedas de prensa para responder a titulares de periódicos, y un club con 124 años de historia dedica su televisión a los árbitros y a editar vídeos sobre un locutor de un programa de radio de madrugada. Por mucho que pueda considerarse una defensa del club, el Real Madrid debería estar por encima de todo eso.



