Escapadas para dos: cenas a la luz de las velas y paseos medievales

Hay escapadas que se miden en horas de coche y en velas encendidas. Esta lista reúne seis destinos del norte de la Comunidad de Madrid y de su entorno segoviano pensados para dos: cascos medievales de piedra y pizarra, murallas que todavía ciñen el recinto urbano, hayedos, jardines de aire versallesco y mesas donde la cena se alarga sin prisa, ya sea a la luz de las velas o junto al fuego de una chimenea. Todas se resuelven en una noche o en un fin de semana.

El criterio es que el paseo y el mantel vayan juntos. Son lugares a los que se llega en poco más de una hora desde Madrid y en los que un recorrido a pie —entre cubiertas de lajas, bajo un hayedo o por un pinar— acaba en una mesa con encanto. Algunos tienen fecha fija, como Pedraza, que desde 1993 apaga el alumbrado para alumbrarse solo con velas los dos primeros sábados de julio, o el hayedo de Montejo, incorporado a la UNESCO en 2017. Otros ganan con el otoño, como La Herrería, Paisaje Pintoresco desde 1961.

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Real Sitio de San Ildefonso: jardines versallescos y judiones al pie de la montaña

a view of a mountain range from a distance
Foto de José Manuel en Unsplash

A unos diez kilómetros de Segovia, al otro lado del puerto de Navacerrada, el Real Sitio de San Ildefonso conserva el palacio que Felipe V mandó construir en el siglo XVIII a imagen de Versalles. Sus jardines de trazado francés, de acceso libre todo el año, se despliegan entre avenidas de tilos, castaños y robles y reúnen 26 fuentes monumentales de tema mitológico. El sistema hidráulico sigue funcionando por gravedad, sin bombas ni electricidad, con una red de unos 14 kilómetros de cañerías. De abril a agosto, Patrimonio Nacional programa alrededor de medio centenar de encendidos en recorridos que se alternan por semanas; las entradas cuestan 5 euros (3 la nocturna de los Baños de Diana) y el encendido del 25 de agosto, San Luis, es gratuito. La fuente de la Cascada, restaurada con seis millones de euros de fondos europeos, está prevista para volver al circuito.

El atractivo se completa con el paisaje de temporada y con la mesa. En otoño, los tilos, castaños y secuoyas de los jardines se tiñen de dorado y la visita gana en calma, igual que en primavera, cuando el agua vuelve a las fuentes. Y la jornada se redondea en los mesones del pueblo, cuna de los judiones de La Granja, un guiso de alubia grande con chorizo, morcilla y oreja de cerdo que aquí se sirve hasta en versión de alta cocina. Casa Zaca, distinguido como mejor restaurante tradicional del municipio en 2023, o Reina XIV, con recomendación Michelin y una carta que reinterpreta el recetario de la corte de Felipe V, con judiones al consomé de faisán, son buena muestra. Cochinillo y cordero asados completan la sobremesa castellana.

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