Fernando Alonso quiere devolver el protagonismo al pie derecho y ya tiene plan: tocar el reparto de potencia de los motores. El asturiano reclama una Fórmula 1 en la que se ataque más en curva y se gestione menos energía, justo en la semana en la que Honda niega el fallo que le dejó tirado en Bakú.
Qué quiere cambiar Alonso (y por qué no es un capricho)
Su propuesta tiene nombre técnico: el reparto entre combustión y electricidad. Hace tiempo que la FIA anunció los ajustes para las próximas temporadas, con un 58% de combustión en 2027 y un 60/40 en 2028, lo que devuelve algo de peso al motor térmico respecto a la fórmula que hay ahora mismo en pista. El organismo que firma el reglamento lo vendió como una transición suave. Alonso lo lee como un punto de partida, no como el destino final.
La tesis es sencilla. Si la energía se recarga mientras el piloto levanta el pie, el que gana no es el más rápido: es el que mejor administra. Y eso, sostiene, mata el espectáculo. Lo que pide es que los pilotos vuelvan a disfrutar de un pilotaje más puro, con margen para atacar en curva en lugar de calcular cuánta batería queda para la recta siguiente.
Menos gestión de energía y más manos en el volante. La queja no es nueva en el paddock, pero llega de un bicampeón del mundo que además tiene que decidir qué hace con su carrera, y eso le da otro peso a cada frase.
El pulso con Honda y las reglas que deciden su futuro
Porque el ruido no llega solo desde la normativa. En el último gran premio, en Bakú, Alonso se quedó fuera antes de tiempo y Honda niega el fallo: la marca no acepta que el abandono fuera culpa de la unidad de potencia que impulsa su Aston Martin. La versión oficial y lo que se vio en pista no encajan del todo, y ahí el discurso del asturiano se convierte en un dardo complicado de esquivar.
Y de fondo, la decisión. Las regulaciones son uno de los puntos que más peso van a tener a la hora de decidir su futuro, según se ha publicado estos días. No es una opinión suelta: es, en la práctica, parte de la negociación. Si la Fórmula 1 que viene se parece a la que reclama, hay conversación. Si no, la conversación será otra.
El debate no va de cuánta potencia sale del motor, sino de quién decide cómo se reparte: el ingeniero desde el muro o el pie derecho del piloto.
En X el hilo ya está montado. Hay quien aplaude que alguien con voz ponga el dedo en la llaga y hay quien responde con el argumento de manual, que las reglas no se cambian a mitad de camino y menos cuando las marcas ya han invertido. Los dos bandos tienen su parte de razón, lo que no impide que el debate crezca cada vez que Alonso abre la boca.
El precedente que nadie quiere repetir
Esto ya ha pasado. Cada cambio grande de reglamento se vendió como el regreso del pilotaje y acabó generando un problema nuevo. La era híbrida que arrancó en 2014 prometía eficiencia y trajo años de ahorro de combustible. El cambio de 2022 buscaba coches que se pudieran seguir de cerca, y carreras más apretadas, y funcionó a medias: mejoró la persecución, pero no eliminó la gestión desde el muro.
La lectura incómoda es para todos. Si el reglamento de 2027 carga más peso sobre la combustión, Honda tendría que retocar su unidad de potencia casi recién estrenada la fórmula. El que pide el cambio es el que lleva ese motor en su propio garaje, y eso condiciona el tono de cada declaración aunque nadie lo diga en voz alta.
Lo que viene es una carrera larga. La próxima cita del calendario servirá para medir si el rendimiento acompaña o si el discurso sigue creciendo, y la decisión sobre su continuidad no se entenderá sin este pulso. Alonso ha puesto las reglas encima de la mesa. Ahora falta saber quién más se sienta a mirarlas.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Alonso pide revisar el reparto de potencia de los motores para devolver el protagonismo al pilotaje.
- 🔥 Por qué arde: Honda niega el fallo de Bakú y las reglas pesan en la decisión sobre su futuro.
- 📲 Lo que viene: La próxima carrera y la negociación de su continuidad marcarán si el plan avanza.

