Vuelta 21 en Bakú: Alonso a boxes y Honda admitiendo en voz alta que ha llegado al límite con este motor. El GP de Azerbaiyán se lleva por delante al asturiano por un problema en el propulsor y la marca japonesa reconoce que ya no tiene más herramientas. Otra vez.
Qué pasó en Bakú: siete décimas, luego 1,1 y adiós
El fin de semana en Bakú venía avisado desde el jueves. Rectas larguísimas, un último sector de 2,2 kilómetros que es el más largo del campeonato y un motor Honda al que le falta punta desde la primera cita del año. Alonso perdió tiempo en recta en cada sesión y en carrera la cosa fue a peor.
Stroll no llegó ni a la vuelta 10. Abandonó en la novena por una pérdida de presión de agua y suma ya su cuarto abandono consecutivo por fiabilidad. Cuando el compañero se queda tirado, en otros equipos cunde el pánico. Aquí es rutina.
Alonso aguantó doce vueltas más. Por radio fue cantando la pérdida: primero siete décimas solo en la recta final, después 1,1 segundos, en plena pelea con Bottas y viéndose pasar por Pérez sin poder hacer nada. En la vuelta 21 dijo basta y llevó el coche a boxes.
Ante la prensa, el asturiano no se anduvo con rodeos: la pérdida era mayor de la que esperaban. Tenía asumida la falta de potencia del propulsor, pero hablaba de algo anómalo que le costaba 1,5 segundos solo en esa recta final. Un mundo.
El problema ya no es el resultado de un domingo. Es el enésimo abandono del año y el enésimo capítulo de un matrimonio técnico que va camino de convertirse en culebrón.
Un motor que no da punta no se arregla con estrategia: se arregla en la fábrica o no se arregla.
Lo que Honda dice en voz alta (y lo que se calla)
El comunicado llegó sin que Honda mencionara ni una sola vez un contratiempo de fiabilidad en sus motores. Shintaro Orihara, responsable de pista de la marca, puso el foco en el trazado: 'Este fin de semana en Bakú hemos aprendido una dura lección. Sabíamos que un circuito con rectas tan largas supondría un desafío para nuestro paquete actual. Hemos intentado minimizar la pérdida de tiempo, pero sencillamente hemos llegado al límite de lo que podemos hacer con las herramientas de las que disponemos actualmente'.
Traducción rápida: no hay más de donde rascar. La segunda parte del mensaje tampoco suena a equipo que tenga un plan B guardado en el cajón. 'Ha sido un fin de semana que nos ha permitido crecer a todos como equipo. Quiero dar las gracias a todo el equipo por seguir esforzándose, por difícil que sea el camino que tenemos por delante', añadió.
Un agradecimiento por aguantar el chaparrón. No está describiendo una mala racha: está describiendo el proyecto entero.
Por qué esto importa para 2027 (y para Newey)
Aston Martin tiene apuntada la mitad de la ecuación. Adrian Newey trabaja en el coche del próximo año y ahí, sobre el papel, hay argumento para creer. El problema está en el otro extremo: un chasis brillante no tapa un motor que va corto, y sin un propulsor fiable, con potencia similar a la del resto, y sin sobresaltos, no hay nada que rascar.
La historia del paddock está llena de proyectos que se quedaron a medio camino por la misma razón. Un equipo cliente puede sobrevivir con un motor corto; un proyecto de fábrica que ha fichado talento de primer nivel y promete pelear arriba, no. Si Honda no da un salto contundente en 2027, el relato cambia de 'proyecto en construcción' a 'ventana perdida'.
Queda lo inmediato. Ver si el motor aguanta las próximas citas sin dejar a Alonso a pie de pista, porque el patrón ya no es casualidad: es tendencia. Y las tendencias en un box se arreglan con piezas nuevas, no con discursos. Su trayectoria completa está recogida en su ficha de Wikipedia.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Alonso abandona en la vuelta 21 del GP de Azerbaiyán por un problema de motor y Stroll se fue en la novena.
- 🔥 Por qué arde: Honda admite que ha llegado al límite de sus herramientas y el proyecto de Aston Martin se queda sin margen.
- 📲 Lo que viene: Ver si el propulsor aguanta las próximas carreras y si llega un salto real para 2027.


