Pocos entrenadores han convertido la sala de prensa en un territorio tan propio como José Mourinho. En dos décadas, sus declaraciones han pesado casi tanto como sus títulos y han generado titulares, expedientes y polémicas que sobrevivieron al resultado. Esta lista reúne los episodios más incendiarios de esa trayectoria, desde su presentación en Stamford Bridge en 2004 hasta su regreso al banquillo del Real Madrid, con un derbi en el Metropolitano y una hoja de papel en la mano como imagen central.
Hablamos de frases que se salieron del guion y acabaron marcando la conversación pública. Conviven aquí la autodefinición con la que llegó a Inglaterra, la eliminación europea de Anfield en 2005, la repetición del «¿por qué?» tras el 0-2 ante el Barcelona en 2011, el pulso con los servicios médicos del Chelsea en 2015 y la herencia futbolística invocada en Old Trafford en 2018. Hay reproches al arbitraje, dudas sobre el trabajo ajeno y ajustes de cuentas dichos en voz alta.
5"El mejor equipo perdió"
El 3 de mayo de 2005, Liverpool y Chelsea se jugaron en Anfield el pase a la final de la Champions. La ida, en Stamford Bridge, había acabado 0-0, de modo que cualquier empate con goles clasificaba a los locales por el valor doble de los tantos fuera de casa. En el minuto 4, Steven Gerrard habilitó a Milan Baros, Petr Cech arrolló al delantero checo y Luis García, tras el rechace, empujó el balón hacia la portería. William Gallas lo despejó sobre la línea, pero el árbitro eslovaco Lubos Michel, a instancias de su asistente Roman Slysko, concedió el tanto. El Chelsea dispuso de 86 minutos más el descuento para igualar y Eidur Gudjohnsen falló en el 95'. En la sala de prensa, José Mourinho sentenció: «El mejor equipo perdió. Mis jugadores no merecen la derrota». Añadió que el gol había llegado «de la luna» o desde la grada de Anfield, y que quizá quien realmente lo había marcado era el linier.
La frase sirvió a la vez de coartada y de munición. Mourinho sostuvo que «solo una persona decidió el futuro» de unos futbolistas que nunca disputarían una final de Champions y cargó contra el ambiente: «Sentí el poder de Anfield, fue magnífico; no interfirió en mis jugadores, pero puede que interfiriera en el resultado». La UEFA le respondió. Lars-Ake Bjorck, vicepresidente del comité de árbitros, afirmó que declaraciones así «dañan el fútbol» y apuntó a una posible sanción, recordando que el portugués acababa de cumplir dos partidos de castigo por el caso Frisk. Benítez replicó que, sin el gol, la jugada habría sido penalti y expulsión de Cech. El término «gol fantasma» quedó pegado a aquella eliminatoria para siempre, y Mourinho lo revivió durante dos décadas: en 2005 dijo que nunca olvidaría «el gol que nadie vio», en 2014 aseguró que el VAR lo habría anulado y en 2025 seguía reivindicando que aquel Chelsea fue el mejor equipo de la historia de la Premier.
