2Audita tus tareas: separa las rutinarias de las que exigen criterio
El dato que justifica esta tarea procede del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo de BBVA Research y Fedea: más del 40% de las personas ocupadas con estudios superiores trabaja en ocupaciones de alta exposición a la inteligencia artificial generativa, frente a en torno al 15% de quienes tienen la ESO o menos. Pero exposición no equivale a despido. El mismo informe subraya que lo previsible es que los puestos se transformen antes que desaparezcan, porque casi ninguna ocupación es un bloque homogéneo: todas mezclan tareas automatizables con otras que siguen exigiendo intervención humana. La economía laboral mide esto desde hace años con el enfoque de tareas (Autor, Levy y Murnane) y con índices como el RTI, que no clasifican profesiones enteras, sino el peso de lo rutinario dentro de cada una. Esa es la grieta que puedes usar a tu favor.
Auditar consiste en coger tu semana real y separar dos montones. En el primero, lo repetitivo y codificable: informes periódicos, seguimiento de tickets, extracción de datos, generación de documentos a partir de una plantilla, traducciones mecánicas. En el segundo, lo que exige criterio: leer un contexto ambiguo, negociar, interpretar una norma, decidir con información incompleta, asumir responsabilidad legal o tratar con personas. Lo primero es candidato claro a la automatización; lo segundo es lo que la Organización Internacional del Trabajo señala como complementario y difícilmente sustituible. Conviene documentar cada tarea antes de plantear automatizarla, porque automatizar un proceso que nadie ha clarificado antes suele salir mal. Y hacerlo a tiempo importa: solo el 9,5% de las empresas españolas de diez o más empleados utilizaba IA, lo que deja margen para llegar preparado.
