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Resident Evil 4: Ultratumba (2010), de Paul W. S. Anderson

Resident Evil 4: Ultratumba

Cuarta entrega de la saga y primera de la franquicia rodada íntegramente en 3D estereoscópico, 'Resident Evil: Ultratumba' ('Resident Evil: Afterlife') marca el regreso de Paul W. S. Anderson a la dirección tras la primera película de 2002: en 'Apocalipsis' (2004) y 'Extinción' (2007) había ejercido solo como guionista y productor. Anderson empleó el Fusion Camera System que James Cameron y Vincent Pace desarrollaron para 'Avatar' y escribió el guion pensando en espacios con profundidad, como túneles, huecos de ascensor y estancias amplias. Con un presupuesto de unos 60 millones de dólares, se convirtió en el mayor éxito comercial de la saga hasta ese momento: se estrenó en España el 10 de septiembre de 2010, firmó 27,7 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y Canadá y rondó los 300 millones en todo el mundo. Según el ICAA, en España vendió 756.963 entradas y facturó 6.082.596,33 euros.

En lo argumental, arranca con Alice (Milla Jovovich) y su ejército de clones asaltando el laboratorio subterráneo de Umbrella en Tokio y desplaza luego la acción a una prisión de Los Ángeles sitiada por zombis, con el refugio de Arcadia como horizonte. El reparto incorpora a Wentworth Miller como Chris Redfield, a Shawn Roberts como Albert Wesker y al español Sergio Peris-Mencheta como Ángel Ortiz, además de recuperar a Ali Larter (Claire Redfield) y Spencer Locke. Anderson presentó la cinta no como una cuarta parte, sino como una reformulación y un renacimiento de la marca, además de puerta de entrada a una nueva trilogía. La crítica española reconoció el oficio del 3D —'El País' la leyó como un exceso pirotécnico que lanza vísceras digitales hacia la platea y 'Fotogramas' valoró su apuesta por el golpe de efecto frontal—, pero reprochó la endeblez del relato y unos personajes que funcionan como avatares de videojuego. Ese equilibrio entre despliegue técnico y trama frágil explica su quinta posición.

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