Ni a las 22:00 ni a las 23:00: esta es la hora exacta a la que debes dormir según la ciencia

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El jet lag social: cómo el cambio de horario entre semana y fin de semana desplaza tu hora exacta

Fotos de stock gratuitas de adentro, Alemania, analógico

El jet lag social no aparece al cruzar un océano, sino al cruzar la frontera entre el lunes y el sábado. El cronobiólogo Till Roenneberg y sus colegas acuñaron el término en 2006 para describir el desajuste entre el reloj biológico y el reloj social, y se calcula restando el punto medio del sueño de los días laborables al de los días libres. Quien se levanta con despertador entre semana pero se acuesta y duerme hasta tarde el fin de semana lo padece: su cuerpo interpreta el salto como si cada viernes viajara a otra franja horaria y cada lunes regresara, en un ciclo sin tregua. Por eso la hora exacta que propone la ciencia resulta tan escurridiza: aunque uno se acueste religiosamente a las 23:00 entre semana, el fin de semana su cronotipo le empuja hacia la 1:00 o las 2:00 y desplaza el punto medio de su descanso semanal. No es un caso aislado: se estima que alrededor del 70% de estudiantes y trabajadores acumula al menos una hora de desfase, y los datos de Roenneberg sitúan por encima del 40% a la población de Europa central con más de dos horas.

Lo paradójico es que el remedio más común, alargar el sueño el sábado y el domingo, agrava el desfase: compensa horas acumuladas, pero no corrige el horario y retrasa aún más la fase circadiana, dejando al cuerpo desincronizado justo cuando llega el lunes. Ese malestar matinal tiene base fisiológica, y la ciencia lo confirma: un ensayo publicado en 2019 en Current Biology mostró que el sueño extra de fin de semana no prevenía la desregulación metabólica de quienes dormían poco entre semana, y los metaanálisis vinculan el jet lag social con mayor riesgo de obesidad, diabetes y ansiedad. Por eso este fenómeno merece estar en la lista: una hora de acostarse perfecta de lunes a viernes que el sábado se retrasa dos o tres horas equivale a recomendar una dieta sana que se incumple cada fin de semana. La clave no es buscar otra hora exacta, sino mantener fijo el punto medio del sueño también en los días libres, para que la hora recomendada no sea un objetivo móvil.