La experta en comunicación no verbal destripa a Lamine Yamal con su novia en los Premios AFE

La doctora Sonia El Hakim analiza los gestos del jugador y de Inés García en el evento. Manos en los bolsillos, mirada baja y una distancia que no pasa desapercibida entre el fútbol y el protocolo.

Lamine Yamal ganó el premio en los Premios AFE, pero su lenguaje corporal con su novia se llevó el foco.

El delantero del Barça Lamine Yamal recogió el galardón como mejor jugador de Primera División por segundo año consecutivo, en la quinta edición de los Premios AFE. Y no fue lo único: subió al escenario junto a Álex Baena y Álvaro Morata para recoger el premio a la trayectoria deportiva concedido a la Selección Española.

Según recoge Diez Minutos, Lamine acudió con su novia, Inés García, en la que se considera la presentación oficial de la pareja en un acto público. Ella apostó por un traje de la diseñadora de moda nupcial Marta Martí. Un look de alfombra con más foco que el propio galardón.

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Aquí entra la doctora Sonia El Hakim, presidenta de la Asociación Española de Comunicación No Verbal. La experta ha analizado los gestos del jugador y su conclusión es que Lamine no acaba de sentirse cómodo lejos del césped.

La especialista lo resume con una frase: 'No está completamente cómodo en la situación y eso hace que inhiba la conducta espontánea'. Explica que el contexto es clave y que el jugador, que acaba de cumplir 19 años y todavía está cogiendo tablas ante los medios y los actos públicos.

El jugador controla el campo, pero fuera de él se le ve reteniendo cada gesto natural.

Los gestos que delatan a Lamine fuera del campo

La experta detalla lo que se ve en los vídeos de AFE y de El Larguero: manos en los bolsillos incluso al caminar. Según Sonia El Hakim, al iniciar la marcha lo natural es sacar las manos y acompasar los brazos. Lamine no lo hace.

Hay otro gesto: la mirada baja. Evita el contacto visual con periodistas y cámaras. Para la especialista, todo encaja con un contexto novedoso en el que no tiene el control ni domina los protocolos. No es arrogancia, es timidez. Y ojo, tiene 19 años y una exposición brutal.

Aquí voy a hacer un apunte. El análisis no dice que esté mal acompañado ni que se esconda: dice que el contexto le pesa. Que no es lo mismo pisar un estadio que un posado de pareja con decenas de flashes.

La distancia con Inés García que ha dado de qué hablar

Uno de los momentos más comentados es el posado con su novia. Según la doctora, llama la atención la ausencia de contacto físico entre la pareja al caminar. Ni mano cogida, ni brazo alrededor. Cuando caminan juntos, hay distancia.

El contacto aparece justo al posar y al final, cuando se marchan. Para la experta, es 'otra exteriorización más de la incomodidad o falta de seguridad que Lamine Yamal siente en ese momento'.

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Dicho así suena a crisis, pero no. Es el debut social de una pareja joven ante un foco salvaje. Si posaran forzados cada minuto, también los leerían como teatro.

Por qué nos gusta tanto leer cada gesto de Lamine

El fútbol español lleva años sometiendo a sus jóvenes estrellas a un escrutinio de alfombra roja. Pasó con Ansu Fati, con Pedri, y con cualquier debutante que se sienta raro en un acto. Los gestos se convierten en el nuevo parte médico del estado mental.

La diferencia con otros casos es la edad. Lamine todavía no vota, pero ya tiene que gestionar premios, novia oficial y análisis de comunicación no verbal en portadas. La experta no lo condena: simplemente explica que está aprendiendo.

El próximo posado dirá más. Si repite manos en los bolsillos, habrá debate. Si aparece más suelto, todos lo celebraremos como un gol. Así funciona internet: un mal partido de gestos equivale a un partido flojo.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Lamine Yamal y su novia, la influencer Inés García, en los Premios AFE.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Una experta en comunicación no verbal ve incomodidad en los gestos del futbolista.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque medio timeline analiza cada mirada y cada mano en el bolsillo.