OpenAI demanda Apple y carga contra ella: "El lío es solo suyo"

Apple demandó a OpenAI en julio por el supuesto robo de secretos de hardware. La réplica judicial de Sam Altman convierte el caso en un pulso total por el talento de Cupertino.

Apple demandó a OpenAI en julio por un supuesto robo de secretos comerciales. Ahora, OpenAI ha presentado su réplica y la respuesta es un portazo con tesis propia: el lío no es suyo, es de Cupertino.

La demanda que lo empezó todo

Según la demanda original, Tang Tan trabajó 24 años en Apple y fue clave en el desarrollo del iPhone y el Apple Watch. Fichó por OpenAI y se llevó consigo, al menos según el relato de Cupertino, un conocimiento que no debía salir de la casa. Chang Liu, ingeniero sénior de sistemas eléctricos, pasó ocho años en Apple y conservó su portátil corporativo después del cambio de empresa.

Apple acusa a Tan de pedir a candidatos procedentes de su plantilla que llevaran a las entrevistas de trabajo prototipos y componentes aún no lanzados. A Liu le atribuyen algo más oscuro: accedió a los servidores de Apple aprovechando un fallo de seguridad y descargó más de mil páginas de documentación técnica.

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La integración de ChatGPT con Apple Intelligence se anunció en junio de 2024. Aquel pacto sonaba a alianza estratégica. Ahora la demanda lo ha dejado en un recuerdo incómodo que las dos marcas tratan de ignorar.

La réplica de OpenAI: un portazo con tesis propia

OpenAI presentó el 8 de junio ante la SEC la documentación preliminar para su salida a bolsa. En su réplica judicial, la compañía niega haberse apropiado de secretos comerciales y añade que Apple no ha demostrado el robo. OpenAI califica el litigio como 'un lío creado por la propia Apple'. La empresa insiste en en que no busca apropiarse de secretos ajenos y que el acceso de los exempleados a los servidores de Apple se debió a un fallo de seguridad de esta última.

En julio, el portavoz Drew Pusateri ya había declarado a CNBC que a OpenAI no le interesan los secretos comerciales de otras empresas. La réplica actual convierte ese mensaje en una tesis agresiva: Apple, dice, quiere frenar a un competidor y evitar la fuga de talento. Ya van 400 exempleados de Apple fichados por Sam Altman.

La defensa de OpenAI convierte la querella en un pulso por el talento de hardware, no en un caso de espionaje industrial.

Por qué la pelea se va a notar en la cotización y en la cartera de Sam Altman

Cerca de 400 exempleados de Apple trabajan ahora para OpenAI, una cantera que Sam Altman ha explotado para su futuro dispositivo. Si Apple logra frenar esa fuga, la estrategia de hardware de OpenAI se queda sin una de sus mayores ventajas competitivas.

OpenAI no quiere que la mancha judicial afecte a su valoración: la salida a bolsa se prevé para 2027. La defensa es simple pero arriesgada: culpar a la ciberseguridad de Apple. Si la brecha fue de Cupertino, el relato de espionaje pierde gran parte de su fuerza. Un fallo de seguridad casero no tiene la épica de un robo organizado, pero deja a Apple en una posición incómoda.

Hay precedentes de sobra. Los litigios por secretos comerciales entre gigantes suelen acabar en acuerdos confidenciales, no en sentencias que rediseñen el mercado. A Tesla le pasó con empleados que se fueron a startups de conducción autónoma, y a Google con ex que saltaron a Meta. La diferencia es que Apple no suele enseñar sus costuras y OpenAI no puede permitirse un desgaste de marca justo antes de salir a bolsa.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 7/10. La trama tiene de todo: ex empleados, mil páginas de documentos, secretos de hardware y una IPO en el horizonte. Pero todavía no hay sentencia ni pruebas públicas decisivas, así que la nota se queda en un notable entretenido al borde del culebrón.

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El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Apple demandó a OpenAI por el supuesto robo de secretos de hardware y OpenAI ha respondido con dureza.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Está en juego el futuro hardware de OpenAI y la batalla por 400 ex empleados de Apple.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Para el usuario, ni un píxel; para Sam Altman, una mancha antes de su salida a bolsa.