El beso de Noel y Liam Gallagher, los líderes de Oasis, que Elizabeth Peyton convirtió en cuadro reaviva la batalla del copyright. En mayo, una obra suya se subastó en Sotheby's por 1,92 millones de dólares, unos 1,6 millones de euros. El fotógrafo Justin Thomas, autor de la imagen original, ha presentado una demanda contra la artista, su galería David Zwirner y la propia casa de subastas.
La fotografía se tomó en 1995 durante una fiesta en Earl's Court, Londres. En ella, Noel besa en la mejilla a su hermano Liam, una tregua sorprendente para los líderes de Oasis. Tres décadas después, con la banda ya reconciliada, aquella imagen ha vuelto al centro de la polémica.
Thomas, fotógrafo galés afincado en España, recibió en abril una llamada de Sotheby's. Querían licenciar su foto como ilustración comparativa para el catálogo online de una subasta. Aceptó 2.000 dólares por un uso digital limitado y dos semanas en la tarjeta impresa del lote. Sin embargo, apenas una semana después la imagen desapareció del catálogo a petición del representante de la artista.
Sotheby's le explicó que la retirada se debía a una solicitud del equipo de Peyton y le propuso rebajar el precio a 1.500 dólares. Thomas aceptó y dejó pasar el asunto. La subasta siguió adelante sin su nombre en ningún sitio, y el cuadro se vendió en mayo por 1,92 millones de dólares. La subasta de Sotheby's se celebró en Nueva York.
Fue mirando la pieza con calma cuando Thomas llegó a la conclusión de que el lienzo era, según la demanda, una copia esclava de su fotografía. La demanda, presentada el 20 de agosto en el Distrito Sur de Nueva York, sostiene que reproduce la composición, las posturas y los gestos, además de la posición del anillo de Liam.
Hay imágenes que nacen como testimonio y terminan convertidas en debate jurídico, y este beso resume bien esa paradoja.
Lo único que cambia, argumenta el abogado Terry Parker, es el soporte, un ligero recorte y la adición de color y pincelada. A su juicio, esos cambios son insuficientes para considerar la obra como transformadora y protegerla como uso legítimo. La demanda llegó tres meses después de la subasta.
El origen de la disputa: una foto, un beso y un cuadro millonario
La imagen original se publicó en la portada del libro How Does It Feel? Oasis 1995-2002, editado en una tirada limitada de 250 ejemplares. En 1996, Peyton pintó Earl's Court (Liam + Noel), un óleo que parte de esa fotografía. Durante décadas, la relación entre ambas obras permaneció en un segundo plano.
La llamada de Sotheby's en abril lo cambió todo. Thomas no había pensado demasiado en aquella instantánea hasta que vio el cuadro por primera vez. A partir de ahí comenzó a fijarse en los detalles y a preguntarse si se trataba de una transformación artística o de una reproducción sin permiso. Elizabeth Peyton lleva tres décadas retratando a estrellas del pop.
Qué dice la demanda y por qué no es un caso aislado
La acusación central es que el cuadro reproduce casi todos los elementos protegibles de la foto. El abogado de Justin Thomas insiste en que la obra no es transformadora. De hecho, la demanda apunta que la retirada de la fotografía del catálogo pudo ser un intento de ocultar los orígenes del lienzo.
No es la primera vez que el método de Peyton acaba ante un tribunal. Su práctica se apoya en fotografías ajenas y en fotogramas de cine. En 2014, el fotógrafo Dennis Morris la demandó por unos carboncillos inspirados en sus retratos de Sid Vicious y John Lydon, de los Sex Pistols. Aquel caso terminó en un acuerdo privado un año después.
Un año más tarde, Morris volvió a la carga con un dibujo de John Lydon que, según él, se parecía demasiado a una fotografía suya de 1977. Sotheby's retiró la pieza de una subasta a petición del consignatario, aunque sí vendió otras obras de Peyton esos mismos días.

El fantasma de Warhol y el dilema del arte apropiacionista
Para entender lo que está en juego conviene recordar el caso de la Fundación Andy Warhol contra la fotógrafa Lynn Goldsmith. En 1984, Warhol creó una serie de imágenes de Prince a partir de un retrato fotográfico de Goldsmith. Cuando una de esas versiones se licenció comercialmente sin avisarla, el litigio duró siete años. En 2023, el Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió que aquel uso no era transformador.
La sentencia del Supremo no prohibió pintar a partir de fotos ajenas, pero sí dejó claro que licenciar una reelaboración en competencia directa con la fuente no basta para esquivar el copyright.
Frente a esta visión hay una tradición artística entera que defiende la apropiación como parte del lenguaje del arte. La historiadora y jurista Eva Sòria Puig recuerda que la cultura contemporánea es inevitablemente apropiacionista. El problema, advierte, es que la Ley de Propiedad Intelectual nació para equilibrar intereses y hoy puede estar descuidando la cultura.
El caso de Richard Prince contra Patrick Cariou ofrece otra lectura. En 2013, un tribunal de apelaciones estadounidense consideró que una obra podía ser transformadora aunque no comentara la original, siempre que aportara un sentido o propósito distinto. El precedente de Richard Prince amplía la lectura del uso legítimo.
En el fondo, la disputa plantea una pregunta incómoda: decidir a quién pertenece una imagen no es solo una cuestión artística, sino también una cuestión de intereses. Y en el mercado actual del arte, esa distinción vale millones.
Ficha técnica
- Título: Earl's Court (Liam + Noel), 1996.
- Autor o autora: Elizabeth Peyton.
- Qué puedes ver: Un retrato pictórico basado en una fotografía de los hermanos Gallagher besándose, subastado por 1,92 millones de dólares.
- Recinto y ciudad: Sotheby's, Nueva York.



