El riesgo no desaparece cuando un incendio forestal se da por extinguido. Las lluvias posteriores arrastran cenizas y sedimentos por las laderas quemadas y pueden desencadenar riadas, según advierte Greenpeace.
La advertencia aparece en un informe que la organización ecologista ha publicado esta semana. Las primeras semanas tras un incendio concentran el mayor riesgo de arrastre de materiales y de erosión, según el documento.
¿Por qué las cenizas elevan el riesgo de riadas?
El agua de lluvia baja sin control por el monte calcinado y arrastra cenizas, restos vegetales y contaminantes hacia ríos, embalses y acuíferos. Ese arrastre compromete la calidad del agua y puede provocar desbordamientos súbitos.
Mónica Parrilla, responsable de la campaña de incendios de Greenpeace, resume la urgencia: hay que salvar el agua y el suelo ante incendios cada vez más grandes y severos.
El caso más grave se produjo en Manzanedo de Valdueza, en la comarca leonesa de El Bierzo. Dos mujeres perdieron la vida al ser arrastradas por una riada que Greenpeace vincula con los incendios previos y con la falta de medidas de estabilización.
El balance de un año extremo de incendios en España
A 24 de agosto, España acumulaba 295.405 hectáreas quemadas y 44 grandes incendios forestales en lo que va de año, según los datos recogidos por Greenpeace.
Detrás de cada hectárea quemada hay un riesgo de arrastre que no desaparece con el fuego.
El balance incluye varios récords: el mayor incendio de la historia de España, en Burgohondo (Ávila), con 39.570 hectáreas; el más mortífero, en Gallardos (Almería), con 13 fallecidos; y el mayor registrado en Andalucía, con 40.100 hectáreas.
A estos se suman el mayor incendio de Castilla-La Mancha, con 32.100 hectáreas; el mayor de la historia de la Comunidad de Madrid, con más de 25.000; y el segundo más extenso de Aragón, con 18.000 hectáreas afectadas.
La organización recuerda que las tormentas ya han llegado a varias regiones esta semana. Por eso pide a los municipios afectados por los incendios de este año que comiencen, ya mismo, a planificar actuaciones de emergencia para frenar la erosión y el arrastre de cenizas.
Actuar a tiempo para proteger el suelo y el agua
Greenpeace insiste en que las medidas de estabilización deben llegar a las zonas con mayor pendiente y a las que abastecen de agua a poblaciones o espacios protegidos. Entre las más eficaces se encuentra el acolchado, conocido como mulching, y las barreras construidas con troncos y ramas.
La técnica no es solo teórica: el propio suelo es un recurso prácticamente no renovable. Formar apenas dos o tres centímetros de suelo fértil puede requerir hasta mil años, según la FAO, mientras que la erosión puede destruirlo en muy poco tiempo.
Los estudios respaldan esta estrategia: tras el incendio de Ponte Caldelas, en Galicia, la aplicación temprana de mulch redujo la erosión entre un 76% y un 95% durante el primer año. En el incendio de Las Médulas, en 2025, la coordinación del CSIC logró una reducción media del 85%.
Aun así, la organización sostiene que estas actuaciones siguen siendo una asignatura pendiente y pide protocolos comunes de evaluación rápida del riesgo. El objetivo es evitar que un gran incendio derive, además, en una crisis de erosión y en cortes de agua potable.
El informe recuerda que, en las últimas semanas, municipios de Castellón han estado sin agua y otras localidades han sufrido daños en viviendas por arrastres de agua y ceniza. Ante cualquier emergencia por riadas o desbordamientos, conviene llamar al 112.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Las lluvias sobre laderas quemadas arrastran cenizas y elevan el riesgo de riadas.
- 👥 Quiénes son los afectados: Municipios castigados por los grandes incendios de 2026 y sus abastecimientos de agua.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Desbordamientos, daños en viviendas y pérdida de suelo fértil si no se actúa a tiempo.



