Jared Kushner la lía: la venta de Electronic Arts a un fondo saudí provoca el adiós de los fans de Los Sims

Tras 25 años siendo el refugio diverso de millones de jugadores, la franquicia cambia de manos con polémica. La comunidad ya habla de boicot, nostalgia y de pasar por caja por última vez.

Jared Kushner ha vuelto a liarla, y esta vez el drama no es político: Los Sims cambian de dueño por un fondo saudí y la comunidad que pasó 25 años construyendo casitas se está despidiendo.

La noticia la ha contado elDiario.es: la empresa detrás de Los Sims, Electronic Arts, ha cambiado de manos con la mediación del yerno de Trump. Nada de comunicado bonito ni hoja de ruta. Solo la certeza de que una de las sagas más importantes del videojuego va a quedar bajo el paraguas de un régimen con un historial de derechos humanos, como poco, incómodo.

A veinticinco años del lanzamiento, Los Sims no era cualquier juego. Era la casa de muñecas que millones de jugadoras convirtieron en refugio. En la primera década de los 2020, que una mujer jugara a Los Sims servía para que la excluyeran del club gamer. La propia Will Wright la definió como 'una casa de muñecas'. Y para los puristas, con eso bastaba.

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25 años jugando con muñecas (y con la diversidad)

La historia tiene su miga. En 1999, durante la demo del E3, el programador Patrick J. Barret no bloqueó el emparejamiento entre personajes del mismo sexo. En plena boda virtual, dos chicas se besaron en el altar. Fue el primer beso lésbico en una convención multitudinaria y el pequeño juego se convirtió en uno de los más comentados. Maxis dio marcha atrás y Los Sims volvieron a ser canónicamente bisexuales.

Lo que vino después fue una utopía LGTBI+ en toda regla: uniones entre mujeres y hombres en la segunda entrega, bodas oficiales en la tercera y una comunidad que pudo explorar su identidad en un entorno seguro. 'Gracias a Los Sims me pude hacer mi primer avatar con cuerpo no normativo', recuerda Nuria Braña, comunicadora y sexóloga citada por elDiario.es.

Eso sí, la utopía nunca fue perfecta. Los personajes racializados sufrieron maquillajes, peinados mal integrados, y la comunidad disca sigue señalando que su representación se limita a implantes cocleares o bombas de insulina. La cuarta entrega intentó ponerse al día, pero la agresiva monetización de Electronic Arts terminó por abrir una brecha.

Lo que empezó como un beso inesperado en la feria del E3 termina con la comunidad apagando la luz de la casa de muñecas.

La letra pequeña del adiós saudí

El enfado no nació ayer. Los jugadores llevan años viendo cómo cada expansión de Los Sims 4 pasaba por caja, con texturas pobres y bugs de sobra. 'Ahora mismo la imagen que EA está dando a la comunidad simmmer no es muy buena', resume Klayreh, creadora de contenido. 'Parece que solo quieren que gastemos dinero, pero la calidad de los productos muchas veces no es buena'.

Y encima llegaron Inzoi y Paralives, dos simuladores con mejor pinta que de momento no tienen contenido, pero ofrecen algo que ya no se paga con tarjeta: jugar sin remordimientos. La compra saudí es la puntilla. La comunidad no se cree eso de que 'a corto plazo no haya cambios'. 'Solo habrá que esperar a que tenga una posición dominante para comenzar a imponer su visión', advierte Katia, de La Madriguera, también citada por elDiario.es.

El detalle que todo el mundo está pasando por alto: hay voces que piden que Maxis se independice de EA y que Los Sims vuelen libres. Suena bonito. Casi poético. Pero lleva la credibilidad de un DLC de emergencia. Antes de que llegue ese rescate, buena parte de los fans ha decidido cortar por lo sano. Klayreh ha limitado la compra de contenido nuevo y no es la única.

¿Hay salida para Los Sims?

El caso se parece al de otros gigantes que cambiaron de manos y vendieron su identidad por una ronda de inversión. La diferencia es que Los Sims no es una IP cualquiera: es el juego que enseñó a una generación a experimentar con el género, con el cuerpo y con los vínculos. Puedes consultar más contexto en su entrada de Wikipedia. Perder eso a cambio de un fondo soberano con la política de derechos humanos de Arabia Saudí es un drama en toda regla.

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La pregunta real no es si el juego seguirá recibiendo expansiones. Es si la comunidad que lo construyó va a quedarse a pagarlas. Por ahora, la respuesta suena a adiós. A los 25 años, la casa de muñecas más famosa del videojuego se queda sin festeros.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 3/10. El hype aquí es negativo: la compra no ilusiona a nadie más que al fondo. La comunidad está de luto, no de fiesta.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? La venta de Electronic Arts a un fondo saudí, con Jared Kushner de intermediario, enciende a los fans de Los Sims.
  • 🔥 ¿Por qué importa? La franquicia que abrazó la diversidad cambia de dueño y la comunidad se siente traicionada.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si compras expansiones, quizá toque pensárselo.