La jubilación activa de 2026 ya permite cobrar parte de la pensión mientras se trabaja. La nueva regulación de la Seguridad Social ha entrado en vigor este viernes 28 de agosto con dos novedades centrales: incluye a los autónomos en la jubilación flexible y refuerza los incentivos por demorar el retiro.
El Gobierno aprobó la reforma a finales de mayo, pero su aplicación quedaba pendiente de estos cambios. Con ellos se busca que más trabajadores prolonguen su vida laboral y refuercen las cotizaciones del sistema.
¿Qué cambia con la jubilación flexible?
Hasta ahora, solo podían compatibilizar la pensión con un empleo a tiempo parcial quienes regresaban al trabajo por cuenta ajena. Desde este viernes, la Seguridad Social permite también que una persona ya jubilada cobre el 25% de la prestación mientras ejerce una actividad por cuenta propia.
Eso sí, no pueden haber estado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos en los tres años anteriores a su retiro. En el trabajo asalariado, la jornada compatible se amplía: ahora debe situarse entre el 33% y el 80% de la jornada ordinaria, frente al 25%-75% anterior.
Además, si pasan seis o más meses desde que se retira, la pensión compatible gana un complemento del 25% o del 15% en función de la jornada parcial a la que regrese.
¿A quién afecta y qué pasa con la jubilación demorada?
Los cambios se dirigen sobre todo a jubilados que quieren volver a trabajar, a autónomos y a quienes están cerca de la edad legal de retiro. En la práctica, cobrar el 25% de la pensión mientras se factura como autónomo ya es posible.
Detrás de cada cambio hay un objetivo de largo plazo: que más trabajadores alarguen su vida laboral y refuercen la sostenibilidad del sistema de pensiones.
La jubilación demorada también recibe ajustes. Esa opción permite retrasar el retiro y seguir cotizando sin cobrar la pensión. El complemento mixto de demora pasa a computar por semestres completos en lugar de solo por años.
En las carreras demoradas muy largas, de nueve o más años, la fórmula mixta fija un esquema: cinco años se retribuyen con un pago único y el resto se suma a la pensión con un incremento del 4% por año completo o del 2% por semestre.
Por qué España sigue lejos de Europa
Los datos de la Seguridad Social muestran que el uso de estas fórmulas todavía es minoritario. En la nómina de julio, 79.475 personas compatibilizaban salario y pensión, un 9,5% más que un año antes. Aun así, no llega al 1% de los cerca de diez millones de pensionistas del sistema.
España se aleja de la media europea. Según Eurostat, solo el 4,9% de las personas que comenzaron a percibir una pensión de jubilación siguió trabajando, frente al 13% de media en la Unión Europea.
La OCDE valoró en su Estudio Económico de España 2025 que las reformas suponen avances hacia una mayor flexibilidad. También advirtió de que la complejidad administrativa y la falta de información pueden frenar su uso real.
Los economistas Nacho Conde-Ruiz y Jesús Lahera apuntan en un documento para el Instituto Santalucía que la convivencia de tres esquemas —activo, parcial y flexible— «genera inequidad horizontal y confusión institucional». Proponen un modelo integral que unifique los criterios de acceso, cálculo y cotización.
Con estas novedades, el Gobierno espera que aumenten las compatibilidades entre trabajo y pensión. Pero los expertos creen que hará falta simplificar el sistema para que más personas aprovechen las opciones disponibles.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La jubilación flexible se abre a los autónomos desde este viernes.
- 👥 Quiénes son los afectados: Jubilados, autónomos y trabajadores que retrasan su retiro.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más opciones para combinar pensión y trabajo, aunque su uso aún es residual.



