5Resfriados e infecciones más frecuentes
Encadenar resfriados no es mala suerte: es uno de los primeros avisos de que dormir 6,5 horas ya está pasando factura al organismo. La relación está cuantificada desde hace años. En un experimento clásico de la Universidad Carnegie Mellon publicado en 2009 en Archives of Internal Medicine, 153 voluntarios sanos recibieron gotas nasales con rinovirus y quienes dormían menos de siete horas por noche tuvieron casi el triple de probabilidades de desarrollar un resfriado que quienes dormían ocho o más. El dato clave es que el riesgo no se dispara solo en la privación extrema, sino justo por debajo del umbral de las siete horas, justo donde se sitúan quienes descansan 6,5. Un estudio posterior de la Universidad de California en San Francisco, publicado en la revista Sleep en 2015, lo confirmó con medición objetiva del sueño: los participantes que dormían menos de seis horas eran 4,2 veces más propensos a contagiarse del virus del resfriado que los que superaban las siete, y el sueño corto resultó mejor predictor de enfermedad que el estrés, la edad, el tabaquismo o el nivel de ingresos.
Que duermas poco y te resfríes más no es una coincidencia, sino la consecuencia de un sistema inmunitario que trabaja a medio gas. Durante el sueño profundo el cuerpo reorganiza sus defensas: produce células T, consolida la memoria inmunitaria y regula la actividad de las células natural killer, las primeras en eliminar células infectadas por virus. Cuando el descanso se recorta de forma crónica, esa maquinaria se desajusta: cae la actividad de las células asesinas, aumentan los marcadores de inflamación de bajo grado como la interleucina 6 o la proteína C reactiva y la respuesta a las vacunas también se debilita: los estudios muestran menos anticuerpos tras vacunarse contra la gripe o la hepatitis si se durmió poco. El resultado es doble: entran más infecciones y, cuando llegan, el cuerpo responde peor y los síntomas se alargan. Por eso los resfriados repetidos son un aviso temprano: antes de que afloren los problemas cardiovasculares o metabólicos asociados al mal dormir, el sistema inmune ya está delatando que esas 6,5 horas no bastan.
