Los métodos ocultos que aplican las redes de estafadores en WhatsApp para engañarte y acceder a tus fondos

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El pago de 'impuestos' para liberar tus ganancias inventadas

La trampa del 'impuesto' se activa en el momento exacto en que la víctima intenta retirar el dinero. Tras semanas viendo crecer unas ganancias que solo existen en el panel de la plataforma clonada, el inversor pide un reintegro y aparece la primera traba: para liberar los fondos hay que abonar antes un supuesto impuesto sobre los beneficios, una tasa de verificación o una comisión de retirada. El engaño funciona porque el saldo ficticio da apariencia de realidad: adelantar un porcentaje para cobrar lo que se ve en pantalla parece un trámite razonable, no un desembolso. En casos documentados, el porcentaje exigido llega al 30% de las supuestas ganancias y las cifras crecen en cada intento. Un caso investigado por la Guardia Civil en Tenerife lo resume: una mujer invirtió 300 euros en una plataforma fraudulenta y un falso asesor le aseguró que debía más de 7.000 euros a Hacienda, que él ya había pagado por ella y que debía reembolsárselo; realizó dos transferencias por 7.182 euros. Ninguna entidad legítima, ni la Agencia Tributaria ni la CNMV, pide adelantar dinero para desbloquear fondos propios.

Este paso merece estar en la lista porque convierte la estafa en un exprimido de varias fases: el capital inicial ya está perdido y, aun así, el 'impuesto' se encadena con nuevas tasas, bloqueos y supuestos errores que hacen pagar repetidamente por dinero que nunca existió. Además, es el puente hacia las estafas de recuperación: en la red desarticulada en España que defraudó más de 20 millones de dólares a 208 víctimas, los delincuentes reenganchaban al perjudicado hasta tres veces y en la última se hacían pasar por agentes de Europol o abogados que prometían devolver los fondos congelados a cambio de abonar los 'impuestos' del país donde estaban retenidos. La mención a Hacienda, a la CNMV o a la Europol no es casual: dota de apariencia de legalidad a la exigencia y la envuelve en plazos y amenazas. La recomendación de las autoridades es inequívoca: si te piden depositar más dinero para retirar fondos propios, corta la comunicación y denuncia. Pagar no libera nada; solo financia al estafador y agranda la pérdida.

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