Los gurús financieros de redes tienen un problema: los reguladores europeos les están cerrando el cerco. El fenómeno de los finfluencers que prometen riqueza rápida en TikTok o Instagram vuelve al centro del debate y los datos no les favorecen.
Qué dice el cerco: los datos que les caen encima
Según un análisis de 150 vídeos con más de 100.000 visualizaciones elaborado por BrokerListings.com, el 74% de estos contenidos virales no acredita formación para dar consejos de inversión. Peor aún: en el 68% se destacan más las potenciales ganancias que los riesgos de pérdidas, volatilidad o apuestas fallidas. Además, son comunes las promociones que mezclan consejos con menciones a productos financieros o cursos de ventas, sin aclarar si el creador cobra por ello.
Otro informe de la Universidad Queen Mary de Londres revisó 3.000 publicaciones con recomendaciones de inversión. Casi nueve de cada diez presentaban más aspectos negativos que positivos. Apenas el 13% incluía advertencias sobre las consecuencias de una inversión infructuosa. Solo el 8,5% de los autores acreditaba experiencia en su perfil.
La brevedad de estos contenidos no ayuda: una infografía o una explicación de 30 segundos difícilmente permite entender conceptos financieros complejos. La calidad de los consejos financieros en las redes sociales es generalmente baja, señala Eileen Tipoe. Pues no.
Por qué la comunidad está dividida (y los reguladores, hartos)
Los asesores financieros llevan tiempo quejándose de la doble vara de medir. Josep Soler, de la EFPA en España, lo resume: 'A veces no te dicen que les está pagando una entidad o una plataforma de trading y están dando consejo sin la misma exigencia que los profesionales cualificados'. Mientras ellos se reciclan, el control sobre los finfluencers es mucho más laxo.
La Autoridad Europea de Valores y Mercados ya ha publicado orientaciones para estos creadores. La Comisión Nacional del Mercado de Valores analizó 100 perfiles en mayo: el 10% incumplía normas o podía estar prestando asesoramiento personalizado sin licencia. La European Financial Planning Association también denuncia la publicidad encubierta de entidades financieras. Eso lo cambia todo.
Vender ingresos pasivos sin explicar los riesgos no es educación financiera, es una estafa con filtros bonitos.
Y con la IA, peor. Según una encuesta del banco británico TSB, una de cada cuatro personas ha pedido consejos financieros a la IA, y más de la mitad no distingue contenidos generados con esta tecnología. Elisabet Ruiz-Dotras, de la UOC, lo compara con autodiagnosticarse una enfermedad con ChatGPT.
El precedente que ya olía a chamusquina
Esto no nace de la nada. El bum de los gurús financieros coincidió con el pospandemia, el aumento del ahorro y la fiebre de las criptomonedas y los memecoins. Muchos vendieron humo entonces y ahora Bruselas prepara una directiva para frenar la publicidad encubierta. El problema de fondo es el mismo: la educación financiera en Europa es muy débil y los mensajes simplistas calan entre los jóvenes.
La pregunta que queda en el aire es si esta regulación llegará a tiempo o si los creadores se adaptarán antes. Los datos apuntan a que el cerco se estrecha, pero internet va más rápido que las leyes. El siguiente capítulo lo escribirá la directiva europea. Veremos.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 6/10. No hay un beef entre creadores, pero la tensión entre finfluencers y reguladores está servida. Los datos de la CNMV y las quejas del sector financiero mantienen el tema ardiendo en X y LinkedIn (aunque sin sangre, por ahora).
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Los gurús financieros o finfluencers que venden riqueza rápida en redes.
- 📲 En qué red social ha pasado: TikTok e Instagram, principalmente, con TikTok como foco del análisis.
- 🔥 Por qué es viral: Porque los reguladores europeos y la CNMV han empezado a apretar a un sector que creció sin control.



