9André Gomes, 35 millones más variables que nunca cuajaron y se fueron a Everton por 25
El Barcelona pagó al Valencia 35 millones fijos más hasta 20 en variables en el verano de 2016, cuando André Gomes llegaba avalado por la Eurocopa ganada con Portugal y por un cartel de mediocentro vertical que le había colocado incluso en la agenda del Real Madrid. La operación incluía un bonus delirante ligado a que el jugador ganara el Balón de Oro, síntoma de unas expectativas desmesuradas que nunca estuvo cerca de cumplir. Con Luis Enrique primero y Valverde después, su juego se volvió timorato, de pase seguro y sin desborde: en su primer curso disputó 47 partidos con tres goles y en el segundo quedó reducido a 11 titularidades, ausente además en los seis últimos encuentros de la temporada. La afición le pitó en el Camp Nou al saltar al campo contra el Atlético en marzo de 2018 y los lectores de Marca le votaron como el peor fichaje del año, mientras él admitía en una entrevista que su etapa se había convertido en una especie de infierno y que sentía tanta vergüenza de sus actuaciones que evitaba salir de casa.
Económicamente el desembolso real rondó los 40 millones sumando variables y salario, y el club apenas recuperó parte de la inversión: tras dos cursos improductivos, el verano de 2018 lo cedió al Everton a cambio de unos 2,25 millones, y un año después los ingleses pagaron 25 millones más variables por su traspaso, una venta que además sirvió al Barça para cuadrar sus cuentas de la temporada 2018-19. En total, 78 partidos y tres goles en los que nunca fue el recambio de Iniesta que se le suponía, con títulos de Liga, Copa y Supercopa ganados desde un papel testimonial. Su trayectoria posterior confirma el despropósito: en Everton rindió más y se ganó a la afición, pero el club acabó regalándolo al Lille y hoy, con 33 años, juega en el Columbus Crew de la MLS. Un fichaje caro, improductivo y difícil de recolocar que condensa la mala planificación azulgrana de aquella época.
