Huevos rellenos con queso y nueces: la receta sin atún ni mayonesa del cocinero David García que triunfa en verano

Sin atún ni mayonesa, el relleno se monta con queso de cabra, cottage, cebolla caramelizada y nueces crujientes. Una cena fría que se prepara en 20 minutos y resuelve cualquier pereza veraniega.

Los huevos rellenos con queso y nueces de David García te salvan la cena de verano sin atún ni mayonesa.

Vale, ya sé lo que estás pensando: otro giro raro a un clásico. Te entiendo. A mí también me chirrió lo de sustituir el atún por queso de cabra. Luego vi el paso a paso y me hizo todo el sentido del mundo.

Qué lleva esta versión sin atún ni mayonesa (y por qué te interesa)

La receta la ha compartido el cocinero pamplonés David García en su cuenta de Instagram. La idea es combatir los días de calor con platos fresquitos, y estos huevos rellenos elegantes no llevan ni una pizca de atún ni de mayonesa. El relleno se monta con queso de cabra y queso cottage, una combinación cremosa que no tiene nada que envidiar al clásico. En total, unos 70 gramos de queso entre las dos variedades. La mezcla de un lácteo con carácter y otro más suave da una crema densa que no se desparrama por el plato.

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No es un salto al vacío: David García lleva un tiempo publicando ideas fresquitas con huevos cocidos como protagonistas. La diferencia de esta versión es que no solo es fácil, es que resulta más ligera y elegante que la de toda la vida.

Los ingredientes no pueden ser más sencillos:

  • 6 huevos
  • Medio rulo de queso de cabra
  • 3 cucharadas de queso cottage
  • 1 o 2 cucharadas soperas de cebolla caramelizada
  • 40 g de nueces peladas (un puñado)
  • Sal al gusto

Todo lo tienes en el súper del barrio sin dar vueltas. Eso sí, compra cebolla caramelizada buena o hazla en casa con tiempo.

El truco no está en lo que le quitas, sino en lo que le pones: un relleno cremoso y un remate crujiente justo antes de servir.

El paso a paso para que queden de chef sin complicarte

Cocer los huevos no tiene misterio: los cubres con agua fría y, cuando arranque el hervor, cuentas diez minutos. Después, directos a un bol con agua y hielo. Ese choque térmico es la clave para que luego se pelen sin pelearte con la cáscara.

Una vez fríos, los cortas por la mitad y reservas las yemas. Las metes en el vaso de la batidora con el queso de cabra, el queso cottage y la cebolla caramelizada. Añades sal al gusto y trituras hasta que quede una crema uniforme y con cuerpo. Fácil, no hay forma humana de que salga mal.

Repartes la crema en las claras con una cuchara. Y ahora viene el momento clave: troceas las nueces con un cuchillo y las pones encima justo antes de llevarlas a la mesa. Así aguantan crujientes y el plato entra por los ojos. En serio, es un puntazo. Así de simple.

Si preparas los huevos con antelación, guárdalos en un táper bien cerrado sin las nueces y añade el puñado justo antes de servir. Aguanta un par de días en la nevera sin que el relleno pierda la gracia.

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Por qué esta receta es un buen socorrido para el verano (y no solo)

Los huevos rellenos siempre han sido un recurso, pero esta versión los saca del modo tapeo aburrido. Al no llevar mayonesa, el relleno queda menos pesado y con un punto avinagrado de la cebolla caramelizada que lo cambia todo. Se preparan en unos veinte minutos contando la cocción y el montaje. Es de esos platos que se resuelven sin encender el horno y sin ensuciar más de un cazo.

¿He probado algo parecido antes? Sí, y falló por lo mismo de siempre: el relleno sabía a poco y la nuez se convertía en una goma. Aquí el doble queso lo arregla y el truco del remate final lo remata. Si tienes una cena de verano con amigos, lleva una bandeja y vas a quedar como el que sabe. La prueba está en que en casa no sobró ni una mitad, y eso que yo soy de atún y mayonesa.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 20 minutos. Nivel de dificultad: fácil. El truco extra: enfría los huevos en agua con hielo para pelarlos sin que se rompan las claras.