Casi uno de cada cuatro asalariados con bajo nivel formativo (23,1%) entra al mercado laboral con contrato temporal, según Asempleo.
Cuánto pesa el contrato temporal según tu formación
El informe, elaborado con microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE entre 2005 y el segundo trimestre de 2026, pone cifras a algo que se intuye: el 23,1% de los asalariados con bajo nivel formativo trabaja con contrato temporal. La proporción casi duplica al 14% registrado entre titulados superiores.
El nivel de estudios sigue siendo, para Asempleo, la mejor protección frente al paro. El desempleo afecta al 21,8% de quienes tienen estudios primarios o menos, baja al 12% en secundaria y se queda en el 6,2% entre titulados superiores. Tres escalones, tres realidades.
Por qué la reforma laboral no borra la brecha
La reforma laboral de 2021 cambió el paisaje general. Hasta entonces, la tasa de temporalidad superaba el 22% durante dieciséis años seguidos; hoy se sitúa en el 15,1%. Menos contratos basura, sí. Pero la brecha por formación no desaparece: la tasa de temporalidad ha caído al 15,1% tras la reforma laboral de 2021 y aun así el peso sobre los menos formados sigue disparado.
Otro dato que rompe mitos: la sobrecualificación (trabajar en un puesto para el que te sobra titulación) ya no es cosa exclusiva del contrato temporal. En 2005 y 2006 la diferencia superaba los 12 puntos en contra del temporal. En 2023 desapareció. En el último año, el 35,3% de indefinidos está sobrecualificado frente al 34,9% de temporales. La sobrecualificación se ha equilibrado entre contratos temporales e indefinidos.
El contrato temporal no es ya una excepción al sistema, sino la puerta de entrada al empleo para quienes menos formación tienen.

La precariedad que no se ve en la estadística
Donde la temporalidad enseña su cara más amarga es en la salida del empleo. Entre 2021 y 2026, el 70,2% de las entradas al paro fueron por fin de contrato temporal, no por despido. Solo el 16% perdió su puesto por decisión empresarial. El 13,9% restante fue por causas ajenas, como enfermedad o jubilación.
La patronal de las ETT, interesada en defender esta modalidad, da su propia lectura. Andreu Cruañas recuerda que casi tres millones de personas siguen con contrato temporal y que, en su opinión, esta figura permite el encaje de colectivos con más dificultades. No es una anomalía, dice, sino una parte estructural del mercado laboral.
Hay parte de razón: sin cierto margen de temporalidad, muchas empresas no contratarían. Pero también hay un sesgo. Celebrar la temporalidad sin hablar del coste de vida real se olvida de que, con un contrato de tres meses, no firmas un alquiler ni planificas nada. La precariedad no se arregla prohibiendo, pero tampoco normalizándola como si fuera un destino.
Cruañas apunta el reto real: España necesita políticas activas de empleo, no limitar herramientas. Desempleo de larga duración, jóvenes sin acceso, y mayores de 50 fuera del mercado son las asignaturas pendientes. Y el dato de sobrecualificación de titulados, entre el 31,9% y el 38,3% desde 2005, confirma que la formación no basta si el tejido productivo no genera empleo cualificado.
Traducción: la próxima vez que alguien te diga que el contrato temporal es libertad, mira la cifra. Uno de cada cuatro asalariados con poca formación entra por la puerta de atrás. El contrato indefinido sigue siendo el privilegio de los que más estudiaron.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El 23,1% de los asalariados con bajo nivel formativo trabaja con contrato temporal.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A quienes tienen estudios primarios o menos, con un 21,8% de desempleo, y también a los titulados, con un 14% de temporalidad.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Exigir en tu búsqueda ofertas indefinidas y mirar con lupa la letra pequeña de los contratos temporales.



