10Lucas Silva, el brasileño que se esfumó
Lucas Silva llegó al Real Madrid en enero de 2015 como la gran apuesta brasileña de Florentino Pérez: 14 millones de euros pagados al Cruzeiro, contrato hasta 2020 y la vitola de mejor mediocentro del Brasileirão tras dos ligas consecutivas. Ancelotti lo presentó como "el futuro del club", pero ese futuro duró media temporada. Entre febrero y mayo de 2015 disputó apenas nueve partidos, unos 425 minutos, sin goles ni asistencias, y la prensa madrileña terminó bautizándolo como "el hombre invisible": en su último encuentro relevante no completó un solo regate y su participación en el juego fue testimonial. Cuando Modric y James volvieron de sus lesiones desapareció del once, y en las siete últimas jornadas de Liga apenas acumuló 25 minutos. Un rendimiento tan pobre que el club no tardó ni un verano en descartarlo.
El despropósito económico se completó con una cadena de cesiones sin retorno. En agosto de 2015 salió cedido al Olympique de Marsella por 650.000 euros; allí fue pitado por su afición, quedó fuera de la lista de la Europa League y el club francés intentó devolverlo antes de tiempo. El verano siguiente, su préstamo al Sporting de Lisboa se frustró al detectársele una arritmia cardiaca en el reconocimiento médico. Cedido de nuevo al Cruzeiro en enero de 2017, el Real Madrid no encontró comprador ni por tres millones de euros y en septiembre de 2019 rescindió su contrato un año antes de lo previsto. El club no recuperó ni un céntimo del traspaso, solo los 650.000 euros del préstamo marsellés, y Lucas Silva, hoy de vuelta en Cruzeiro, quedó como uno de los mayores agujeros de la era Florentino: más de trece millones perdidos por nueve partidos en blanco.
