5¿Hasta dónde llegará? Posibles consecuencias legales y laborales
Las palabras de Kiko Hernández no se quedan en la opinión: al afirmar que Jesulín es "un mal padre" que "no se ha hecho cargo" de su hija y que María José Campanario está "condenada por falsedad documental" y necesitó "estafar a la Seguridad Social", formula imputaciones muy concretas sobre hechos delictivos. Si no puede probarlas, encajarían en la calumnia (artículo 205 del Código Penal) o en las injurias, y cabría además una demanda civil por intromisión en el honor. El riesgo no es teórico: el propio Kiko admitió en su canal que la familia Janeiro "impone denuncias y querellas que gana" y que Juls "gana porque dice que es anónima", es decir, porque los jueces protegen con más celo a quien no es personaje público. Una querella abriría un procedimiento que se alargaría años y obligaría al colaborador a acreditar cada frase pronunciada en su programa de Youtube, donde todo queda grabado y difundido sin el filtro de una cadena.
En el plano laboral, la guerra beneficia y a la vez compromete a ambos. Para Kiko, el estallido llega en pleno despegue de su nuevo programa en Youtube, ya sin Kiko Matamoros, donde la polémica se traduce en visualizaciones: la bronca con la hija de Jesulín es el combustible perfecto para su canal. Pero esa estrategia también le convierte en un activo incómodo para televisiones y anunciantes. Para Julia, de 23 años y recién salida del anonimato tras su entrevista en "¡Hola!" en mayo, la exposición le abre la puerta a realities que ella no descarta, pero su entorno, con Jesulín a la cabeza, le ha recomendado dar pasos atrás y tener cuidado con las palabras porque reabrir la guerra perjudica la imagen del torero, que regresa a los ruedos en septiembre en Ocaña (Toledo). El silencio que Juls ha adoptado ante las cámaras en los últimos días sugiere que el toque de atención ha funcionado.
