Los 10 templos de la carne exótica e internacional que debes probar en Madrid y Barcelona

Madrid y Barcelona concentran hoy una oferta carnívora de alcance internacional sin necesidad de salir de España. Aquí conviven el asado porteño, la parrilla uruguaya, el rodizio brasileño, el yakiniku japonés con wagyu A5, la barbacoa americana, la caza tratada con criterio de alta restauración y la txogitxu vasca. La oferta ha crecido tanto que separar la vocación restauradora seria del simple reclamo turístico exige un filtro. Esta lista selecciona diez direcciones, cada una con su sello propio, que ejemplifican esa diversidad carnívora.

El criterio no ha sido buscar los cortes más caros, sino la honestidad del fuego y el respeto por la materia prima. Templos con solera, como La Vaca Argentina o Sagardi, conviven con propuestas más recientes que han renovado el panorama, como Carnal o Tasuku. También hay huecos singulares que hacen más rico el mapa gastronómico: un asador de caza a un paso de Gran Vía, una carnicería-grill en el Eixample o una barbacoa americana en Barcelona. Todos comparten la misma obsesión: que la carne, madurada o fresca, hecha con leña o con brasas, sea la protagonista absoluta.

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Frankie's BBQ: la barbacoa americana auténtica llega a Barcelona

Primer plano de costillas a la barbacoa a la parrilla con pepinillos, cebollas y salsa sobre una mesa de picnic.
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Frankie's ocupa en Barcelona un hueco que pocos han explorado: el de la salchicha gourmet con alma de comida rápida estadounidense. El local, en el número 233 de la calle Muntaner, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, ha convertido el frankfurt en un lienzo donde caben combinaciones que nada tienen que ver con el pan con salchicha y kétchup de toda la vida. Su propuesta bebe directamente de la cultura street food de Estados Unidos, pero con producto y acabados que lo alejan del puesto de la esquina. Ahí reside buena parte de su mérito para estar en esta lista: demuestra que la carne internacional también funciona en formato informal y sin pretensiones, y que la barbacoa americana puede llegar a la ciudad con otra cara, más urbana y accesible, sin renunciar a la ambición.

El plato que justifica la visita es su pulled pork dog: cerdo cocinado a fuego lento y desmenuzado, coronado con salsa barbacoa, que traslada al formato hot dog el espíritu del ahumado sureño. Pero la carta no se detiene ahí: hay frankfurts de gambas, de guacamole o de chorizo picante con jalapeños, además de opciones vegetarianas con salchicha de tofu para que nadie se quede fuera. Las patatas bravas, con su punto de picante, completan la experiencia, y la carta de gin-tonics y cervezas locales redondea el plan. Las reseñas repiten dos ideas: la amabilidad del servicio y que es imposible conformarse con una sola salchicha. Su menú de mediodía, muy bien valorado, lo convierte además en un plan asequible para descubrir por qué la carne internacional no siempre necesita un corte noble detrás.