Madrid y Barcelona concentran hoy una oferta carnívora de alcance internacional sin necesidad de salir de España. Aquí conviven el asado porteño, la parrilla uruguaya, el rodizio brasileño, el yakiniku japonés con wagyu A5, la barbacoa americana, la caza tratada con criterio de alta restauración y la txogitxu vasca. La oferta ha crecido tanto que separar la vocación restauradora seria del simple reclamo turístico exige un filtro. Esta lista selecciona diez direcciones, cada una con su sello propio, que ejemplifican esa diversidad carnívora.
El criterio no ha sido buscar los cortes más caros, sino la honestidad del fuego y el respeto por la materia prima. Templos con solera, como La Vaca Argentina o Sagardi, conviven con propuestas más recientes que han renovado el panorama, como Carnal o Tasuku. También hay huecos singulares que hacen más rico el mapa gastronómico: un asador de caza a un paso de Gran Vía, una carnicería-grill en el Eixample o una barbacoa americana en Barcelona. Todos comparten la misma obsesión: que la carne, madurada o fresca, hecha con leña o con brasas, sea la protagonista absoluta.
4Tasuku: yakiniku japonés con wagyu A5 en Barcelona
Tasuku se cuela en esta lista por una razón clara: cambia por completo el marco de referencia. Frente al asado argentino o la parrilla uruguaya, aquí el protagonista es el yakiniku, la técnica japonesa de asar a la brasa en la propia mesa, lámina a lámina y a fuego vivo, sobre una parrilla individual. El producto rey es el wagyu A5, el escalón más alto de la clasificación japonesa de carne de vacuno: una puntuación que combina el rendimiento de la canal y un marmoleo extremo que se deshace en la boca. Poder comerlo en Barcelona, y no tener que viajar a Tokio para ello, es lo que convierte a esta propuesta en parada obligatoria para quien busca algo más allá de la chuleta clásica.
La experiencia va mucho más lejos de la carne: el comensal se convierte en asador de su propia mesa, con tiempos de cocción cortos y un ritual que recuerda que en Japón la carne es un ingrediente más de una cultura gastronómica obsesionada con la precisión. El wagyu A5 se sirve en cortes finos que piden pasar apenas unos segundos por la brasa, acompañados de salsas, arroz y vegetales que equilibran la intensidad de una grasa infiltrada sin igual. Por eso Tasuku merece un hueco en esta selección: no compite con las parrillas americanas ni con las carnes maduradas al estilo europeo, sino que aporta la pieza asiática que faltaba, demostrando que la carne de vacuno también tiene una tradición propia y sofisticada al otro lado del mundo.
