8Sophie Cunningham, una estrella integral

Sophie Cunningham encarna a la jugadora de rol convertida en pieza indispensable. Desde que entró en la WNBA en 2019 (13ª elección del draft salida de Misuri), pasó seis temporadas en Phoenix Mercury, donde se convirtió en la cuarta máxima triplista de la historia de la franquicia, antes de recalar en 2025 en Indiana Fever en un trueque a cuatro bandas considerado el mayor de la liga. En su debut con las Fever promedió 8,6 puntos y 3,5 rebotes con un 43% de acierto en triples, suficiente para contribuir a la conquista de la Commissioner's Cup de 2025 junto a Caitlin Clark antes de caer lesionada en agosto. Ya recuperada en 2026, conserva ese rol de escolta intensa, física y fiable que protege a las estrellas: su fama de enforcer de Clark la ha convertido en la acompañante perfecta del mayor fenómeno del baloncesto femenino, un perfil de jugadora trabajadora que acerca la liga al aficionado de a pie.
Fuera de la pista, Cunningham es hoy el nombre más polarizador de la WNBA. Sus declaraciones a ESPN en julio de 2026, defendiendo que los varones biológicos no compitan en el deporte femenino, provocaron manifestaciones a favor y en contra ante los pabellones, un durísimo golpe de DiJonai Carrington que estuvo a punto de desatar una pelea y una polémica inédita: WNBA llegó a filtrar su nombre por la avalancha de trolls, y la liga tuvo que aclarar que no gestiona esa comunidad. El eco trasciende la cancha: marcas como Adidas, Marriott Bonvoy o Arby's se han sumado a sus patrocinios, y un incidente con unas camisetas en Atlanta obligó a la propia WNBA a rectificar. La jugadora pide que la conversación vuelva al baloncesto, pero su nombre ya es, para bien o para mal, el centro del debate que rodea a la liga.
