"Castillos tenemos al alcance de la mano": Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez sorprenden con una boda muy distinta a la que todos esperaban

El enlace de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez terminó siendo muy diferente a las especulaciones que habían circulado durante las semanas anteriores. No hubo una gran celebración pública ni un despliegue de invitados famosos. La pareja prefirió su casa, sus hijos y una ceremonia pensada para ellos.

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez han elegido una forma muy diferente de celebrar su matrimonio. La pareja se casó el 11 de agosto en Cascais, Portugal, coincidiendo con el décimo aniversario del día en que se conocieron en una tienda Gucci de Madrid. Lejos de organizar el gran enlace que durante semanas alimentó las especulaciones, ambos optaron por una ceremonia privada en su propia vivienda y con sus hijos como protagonistas.

La celebración ha quedado al descubierto a través de un reportaje publicado por Vogue, que también ha permitido conocer algunos de los detalles más particulares del enlace. Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez apostaron por una ceremonia doméstica, sin una gran lista de invitados ni una puesta en escena pública. Incluso la elección de la ropa se alejó de lo que tradicionalmente se espera de una boda.

La decisión responde, según explicó la pareja, al deseo de mantener el acontecimiento dentro del ámbito familiar. Después de una década desde aquel primer encuentro, Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez han convertido la fecha de su aniversario en el momento elegido para formalizar su relación.

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Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez eligieron su propia casa

La boda se celebró en el salón de la vivienda que la pareja tiene en Cascais. El espacio no fue escogido al azar. Para Georgina Rodríguez, se trata de uno de los lugares donde transcurre la vida cotidiana de la familia, lejos de los escenarios asociados al lujo y a las apariciones públicas.

Durante su infancia, Rodríguez había imaginado una boda completamente distinta. Según explicó, soñaba con “el castillo más grande”, con “el vestido más largo” y con “una corona llena de diamantes”. Con el paso del tiempo, su idea cambió y terminó inclinándose por una celebración mucho más privada.

La propia Georgina Rodríguez resumió la razón de esa elección al explicar: “Castillos, casas, islas, caballos, coches: todo eso lo tenemos al alcance de la mano cada día. Pero algo íntimo... Eso es más inusual para nosotros”. Para la pareja, precisamente esa normalidad dentro de su hogar era lo que hacía especial el momento.

El salón también adquirió un significado especial por ser uno de los espacios habituales de la familia. “Es donde desayunamos, almorzamos y cenamos, y donde vivimos la realidad de nuestras vidas. Dentro de 30 años quiero que los niños piensen: ‘Algo maravilloso ocurrió en esta mesa: los votos matrimoniales de nuestros padres’”, explicó Rodríguez. Cristiano Ronaldo respondió con su habitual sentido del humor: “Probablemente no será la misma mesa, quizás cambiemos la decoración”.

Una ceremonia sencilla con un componente religioso

Cristiano Ronaldo también quiso explicar cómo entendían ambos ese día. En un primer momento señaló que esperaba “un día normal”, aunque después corrigió la expresión y matizó, mirando a Georgina Rodríguez: “Será un día especial, vivido de forma normal”.

Al día siguiente del enlace, la familia se desplazó hasta el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, situado aproximadamente a una hora de distancia. Allí, un sacerdote cerró un pequeño santuario para recibirles, se les ofreció una bendición y se celebró una misa en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores.

Georgina Rodríguez ya había visitado Fátima anteriormente, aunque no conocía esa capilla. En esta ocasión aseguró haber experimentado “una paz y una energía difíciles de describir”. Para ella, ese momento completaba aquello que consideraba fundamental en su vida: “A mi esposo, a mis hijos, nuestro hogar, nuestra fe y nuestro amor”. Pese a la importancia que tuvo este componente religioso para Rodríguez, el matrimonio celebrado por la pareja fue civil.

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El guiño a Gucci estuvo presente en toda la boda

La elección de Gucci tuvo un peso especial en el enlace de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez. La pareja se conoció precisamente el 11 de agosto de hace diez años, cuando Rodríguez trabajaba en una tienda de la firma italiana en Madrid. Por ese motivo, ambos volvieron a recurrir a la marca para vestirse en una fecha tan significativa.

Georgina Rodríguez dejó de lado el tradicional vestido de novia y eligió una camisa blanca acompañada de una falda midi de silueta tubo y cintura alta confeccionada en seda. El conjunto, diseñado a medida por Gucci, se completó con unos zapatos de salón que incorporaban la característica herradura de la firma.

Cristiano Ronaldo también vistió de Gucci. Demna, director artístico de la marca, explicó a Vogue que participar en el enlace tenía “algo muy romántico” y representaba “un hermoso cierre de círculo, casi como un cuento de hadas moderno”.

La propia Rodríguez quiso que el resultado mantuviera la personalidad de ambos. Según explicó, Demna comprendió desde el principio la idea que tenían para la celebración: “No nos va a disfrazar”. La intención era clara: evitar que una ceremonia íntima terminara convertida en una celebración de gala.

Georgina Rodríguez completó el look con una pieza de alta joyería

La sencillez de la ropa no significó que Georgina Rodríguez renunciara a las piezas de lujo. La modelo llevó su anillo de compromiso y las alianzas, además de un llamativo collar de Chopard perteneciente a la colección Garden of Kalahari. La joya incorpora un diamante central de 50 quilates, convirtiéndose en uno de los elementos más destacados del conjunto elegido para la ceremonia. De esta manera, Georgina Rodríguez combinó una imagen mucho más sencilla con una pieza de alta joyería.

Las fotografías oficiales del enlace también se alejaron del álbum familiar tradicional. La pareja escogió al fotógrafo Juergen Teller por su estilo visual, que combina sencillez y una marcada identidad artística. Rodríguez quería que las imágenes tuvieran una consideración diferente y no fueran “el típico álbum familiar aburrido”.

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez tampoco organizaron una luna de miel después del matrimonio. El futbolista debía regresar al día siguiente a su residencia en Riad debido a sus compromisos con el Al-Nassr, club en el que juega desde 2023. La temporada comenzaba el 15 de agosto y la pareja debía adaptarse a ese calendario. La respuesta de Cristiano Ronaldo sobre la ausencia de una luna de miel siguió la misma línea que el resto de la celebración: “Cada día es una luna de miel”.

Cristiano Ronaldo ya piensa en su futuro junto a su familia

El matrimonio también llega en un momento importante para la trayectoria profesional de Cristiano Ronaldo. Durante la entrevista, el futbolista aseguró que este será “probablemente” su último año en el fútbol y que quiere cerrar esa etapa dejando “un legado espectacular”. Cristiano Ronaldo explicó que su intención es dedicar más tiempo a su familia cuando termine su carrera deportiva. Después de 25 años de sacrificio, el portugués considera que tiene su futuro planificado y que deberá encontrar nuevas actividades para ocupar el espacio que dejará el fútbol.

La posibilidad de ampliar la familia tampoco está completamente descartada. Ante la pregunta sobre tener más hijos, Cristiano Ronaldo respondió: “Nunca digas nunca”. Georgina Rodríguez, por su parte, considera que actualmente sería demasiado pronto, aunque también señaló que cuando los hijos más pequeños tengan 15 o 16 años seguirán siendo jóvenes. La pareja reconoce que le resultaría extraño imaginar una casa sin niños pequeños. Por eso, aunque no existe una decisión inmediata, Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez no cierran definitivamente la puerta a que la familia pueda crecer en el futuro.

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