La película 'Barrabás' rodó su crucifixión con 9.000 extras durante un eclipse solar total

El productor Dino De Laurentiis apostó a contrarreloj por una secuencia sin precedentes: capturar la agonía del nazareno justo cuando la umbra tapaba el sol. El resto del rodaje no fue menos disparatado.

En 1961, la película 'Barrabás' rodó su crucifixión con 9.000 extras durante los 165 segundos exactos de un eclipse total. Sin precedentes.

El 15 de febrero de aquel año, una umbra cruzó Europa camino de los Balcanes. El productor Dino De Laurentiis y el director Richard Fleischer decidieron rodar la secuencia del calvario justo en ese margen, con cuarenta y ocho horas de aviso.

Un eclipse, 165 segundos y cero margen de error

El equipo subió a Roccastrada, un pueblo de la Toscana, aunque algunas reseñas anglosajonas sitúan el rodaje cerca de Niza. La discrepancia geográfica es lo de menos. Lo que importa es que el director de fotografía Aldo Tonti retiró los filtros de las cámaras y abrió el diafragma al máximo, confiando en que el celuloide reaccionara a una luz que nadie había fotografiado así antes.

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Salió bien. La secuencia aparece en torno al minuto 15 de la película y todavía hoy pone la la piel de gallina con el arreglo del canto gregoriano 'Kyrie eleison' de fondo.

Nadie había intentado algo igual en el cine. Las fuentes no se aclaran con el número de cámaras: la documentación oficial habla de tres, pero algunos reportajes recientes elevan la cifra a más de cuarenta repartidas por distintas exposiciones.

Filmar una crucifixión en 165 segundos de eclipse total fue la jugada más audaz del cine de los sesenta, y ningún estudio volvió a atreverse a replicarla.

El eclipse fue solo la guinda. El rodaje fue un disparate continuo: De Laurentiis fichó a Yul Brynner para el papel protagonista y lo tumbó porque no le gustaba. Antes había contratado a Jeanne Moreau solo para una prueba de vestuario, sabiendo que jamás le daría el papel, porque su mujer Silvana Mangano ya lo tenía. Treinta periodistas cubrieron el numerito.

Una producción caótica digna de otra película

Anthony Quinn llegó arrancado de un Broadway donde protagonizaba 'Becket' junto a Laurence Olivier. De Laurentiis pagó 37.500 dólares de compensación y le garantizó semanas libres para rodar 'Lawrence de Arabia' en paralelo. Suena a chiste, pero son datos.

Entre los 9.115 extras del anfiteatro de Verona había una chica de dieciocho años llamada Sharon Tate. La futura víctima de Charles Manson no era una extra más: varias fuentes confirman que llamó la atención el segundo día de rodaje.

Un fracaso a medias que el tiempo convirtió en culto

En los Oscar de 1962, 'Barrabás' no ganó nada. Todo se lo llevó 'Lawrence de Arabia' y Gregory Peck. La recaudación estadounidense apenas rozó los tres millones de dólares pese a una promoción que incluyó una carroza de doce metros paseando por Los Ángeles.

La partitura de Mario Nascimbene, con su Mixerama y sintes de invención propia, fue un precursor del sampler moderno. Hoy la película figura entre las cien más importantes del cine bíblico, al menos según el libro de Mathew Page y el British Film Institute.

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Queda la duda de si esa obsesión por el detalle escapó al control de la taquilla. El cine de época producía unas doscientas películas al año. Ir a ese ritmo imponía brío, pero también tropiezos. 'Barrabás' fracasó comercialmente y triunfó como rareza técnica. Y no hay peor negocio que quemar decorados de verdad para una sola noche de rodaje.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? 'Barrabás' rodó su crucifixión durante un eclipse solar total de 165 segundos en 1961.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Fue un hito técnico sin precedentes, con 9.000 extras y cero margen de error.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Es un recordatorio de que el celuloide analógico también sabía jugar al filo del riesgo.