El contrato más repetido en junio duró apenas siete días: 340.204 firmas, el 35,2% de todos los temporales, según los datos del SEPE.
El contrato de siete días, en cifras
Hablamos de cifras oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), recogidas por Vozpopuli. Entre enero y junio se firmaron en España 7.625.473 contratos; en julio, sumando los últimos datos, la cifra total llegó a 9.212.614.
El sector servicios se lleva tres de cada cuatro acuerdos: 5,74 millones en el primer semestre. La agricultura firmó 746.354; la industria, 694.288; la construcción, 437.767. Pero lo que importa no es solo cuántos se firman: es cuánto duran.
- 7 días: el 35,2% de los temporales de junio (340.204 contratos).
- Entre 1 y 3 meses: casi el 23% de los temporales.
- Entre 15 días y 1 mes: el 11,1% de los temporales.
Los números apenas cambian si miras febrero: el contrato de siete días absorbió el 37% de todos los temporales y el 20,3% del total de firmas, incluidas las indefinidas. No es una foto de verano. Es la regla.
Por qué la temporalidad no baja pese a la reforma laboral
En junio, el 58,6% de los contratos firmados tenía fecha de caducidad. En julio, la temporalidad subió al 61,11%, según datos facilitados por La Moncloa. La reforma laboral de 2021, en vigor desde 2022, eliminó el contrato por obra y servicio, limitó el temporal por circunstancias de la producción (el que se justifica por picos concretos de trabajo) y subió las penalizaciones por encadenar contratos cortos.
Aun así, la temporalidad no ha bajado como prometía la norma. Las empresas siguen recurriendo al contrato por circunstancias de la producción, que supone ya el 75% de todos los temporales. La estacionalidad manda: la hostelería de playa multiplica su actividad entre junio y septiembre y necesita manos para semanas concretas, no para toda la vida.
El contrato más repetido es el que dura una semana: la reforma redujo modelos, pero no ha frenado la rotación real del mercado.
Febrero lo confirma. Mes sin vacaciones, lejos del turismo: el 56% de los contratos fueron temporales. Es decir, la temporalidad no se explica solo por el verano.

Lo que la rotación a siete días supone para quien empieza
Para un joven que busca su primer empleo, firmar semana tras semana significa no sumar antigüedad, no estabilizar ingresos y no poder planear ni el mes siguiente. La reforma de 2021 convirtió el indefinido en la referencia, pero la letra pequeña de los datos cuenta otra historia.
El precedente está claro. La desaparición del contrato por obra y servicio no acabó con la rotación: la movió hacia el contrato por circunstancias de la producción. Cambió el nombre del cajón, no el contenido. Y mientras el empleo de una semana se normaliza, la promesa de estabilidad se aleja para los que entran ahora al mercado laboral.
Conviene mirar, más que el porcentaje mensual, qué pasa con la concatenación de contratos (encadenar varios seguidos en la misma empresa). Las penalizaciones existen, pero, la rotación persiste. Si cada semana se renueva la plantilla sin que cambie la tarea, la temporalidad no es una excepción: es la forma barata de cubrir puestos.
La discusión de fondo es vieja: los empresarios defienden que el contrato de días sueltos crea empleo en sectores estacionales; los sindicatos y buena parte de la doctrina laboral responden que consolida la precariedad juvenil. El dato de junio inclina la balanza: 340.204 contratos de una semana son rotación, no proyecto. Y para quien firma, cada renovación es empezar de cero.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El contrato temporal más usado en junio duró solo siete días.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? Sobre todo a quienes entran al mercado de trabajo y encadenan contratos cortos.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisar si tu contrato temporal se justifica y no acumula renovaciones abusivas.



