Jenna Ortega, en el ojo del huracán por su extrema delgadez: la comparan con Ariana Grande

La actriz, de 23 años, ha generado una oleada de preocupación en redes tras una entrevista en Esquire. Los fans la comparan con Ariana Grande y resucitan el debate sobre los cánones de belleza en Hollywood.

A Jenna Ortega le ha estallado la fama en la cara, pero esta vez no es por Wednesday. La actriz, con 23 años recién cumplidos, se ha convertido en el último blanco del escrutinio corporal en redes tras una entrevista en Esquire que ha corrido como la pólvora en X. Las comparaciones con Ariana Grande no han tardado en llegar y el debate sobre los cánones de belleza en Hollywood vuelve a arder. Porque, seamos sinceros, nunca se apagó del todo.

El clip que ha encendido la mecha

El pasado 11 de agosto, Ortega charlaba sobre su ascenso meteórico con Tim Burton y el fenómeno global de Miércoles. Pero lo que se ha quedado en la retina de los fans no es su anécdota sobre el terremoto en la Comic-Con de Brasil, sino su físico. En un fragmento concreto, al hablar de sus comienzos como actriz infantil, confesó algo que hiela la sangre: “No pedía ni un sorbo de agua. Me pasaba el día sin comer, sin beber, lo que fuera, porque quería desesperadamente no molestar a nadie”. La frase, pensada para ilustrar su determinación profesional, ha sido leída ahora como la confesión de un patrón autodestructivo que muchos creen ver reflejado en su extrema delgadez actual.

El comentario más repetido en X resume el tono de preocupación (y de juicio) que domina el timeline: “La próxima Ariana Grande”. Las imágenes de la entrevista acumulan millones de visualizaciones y los vídeos que comparan su transformación física en solo un año han superado las 10 millones de reproducciones en TikTok. Los fans más jóvenes le preguntan directamente a sus padres, como si Ortega aún necesitara tutores: “¿Dónde están los padres de esta chica? Espero que se esté cuidando”.

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La sombra de Ariana Grande y el regreso del cuerpo esqueleto

La comparación con Grande no es casual. La cantante lleva años lidiando con comentarios sobre su peso y ya advirtió en 2023 que el cuerpo más rellenito que muchos añoraban correspondía en realidad a una etapa de mala salud. Sin embargo, la narrativa no ha cambiado: en 2026, durante la promoción de su era Petal, Grande volvió a ser objeto de titulares sobre su aspecto, convertida ya en el símbolo de una obsesión cultural que parece marcha atrás.

Ahora, algunos fans intentan colocar a Ortega en ese mismo relato. “Hollywood ha vuelto a exigir la estética de piel y huesos”, escribía un usuario. “Y joder, habíamos llegado tan lejos”. La contradicción es evidente: se condena la presión estética mientras se fiscaliza cada centímetro del cuerpo de una actriz. Pero el algoritmo de la indignación no entiende de matices.

Ortega reconocía ante Esquire que, de niña, no comía para no ser una molestia en el set. Hoy, los focos juzgan su cuerpo, no su talento.

Preocupación legítima o el mismo circo de siempre

El contexto farmacológico aviva el fuego. El 10 de agosto, un día antes de la entrevista, Reino Unido autorizaba Foundayo, la pastilla diaria de Eli Lilly con el principio activo orforglipron, un agonista del GLP-1 para el control de peso. La coincidencia ha llevado a muchos a especular sobre si Ortega —como otras celebrities— podría estar recurriendo a estos fármacos. Pero ni ella ni Grande han hablado nunca de tomar medicación para adelgazar, y la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿por qué necesitamos etiquetar el cuerpo ajeno?

La propia Ortega dio pistas sobre la toxicidad del sistema al ser preguntada por los estereotipos sobre los ex niños actores: “¿Está mal si digo que muchos son ciertos? Ahí lo dejo”. Su respuesta, cargada de ironía, es quizá la mejor radiografía de una industria que normaliza la autoexigencia extrema y luego se escandaliza cuando sus estrellas emergen con la imagen de quien ha interiorizado que su valor está en la báscula.

Mientras, en redes, el body positivity sigue perdiendo la batalla frente al skin-and-bones aesthetic. Y no, no hemos llegado tan lejos.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Una entrevista de Jenna Ortega ha desatado una ola de preocupación por su extrema delgadez y las comparaciones con Ariana Grande.
  • 🔥 ¿Por qué importa? El debate sobre la presión estética en Hollywood regresa en plena era de los fármacos GLP-1 y la cultura del escrutinio digital.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta: normaliza juzgar cuerpos ajenos, aunque se disfrace de preocupación. Ortega ya dijo que de niña no comía por no molestar; quizá el problema nunca se fue.