Doce días después de que más de 80.000 personas cruzaran la frontera de Ceuta, el Gobierno se la juega con una promesa contundente: devolver 'hasta la última persona migrante' a Marruecos. Así lo aseguró este martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en la primera visita de un titular de esa cartera a la ciudad autónoma.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 9/10. La entrada masiva ha desbordado los recursos de la ciudad, reabierto el debate migratorio a pie de calle y tensado las relaciones con el vecino del sur. La promesa de Albares aspira a rebajar la presión, pero su materialización será el verdadero termómetro de la crisis.
Qué promete Albares y por qué es ahora
El jefe de la diplomacia española compareció tras reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y dejó una frase para el titular: “Hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España vuelva a Marruecos”. La visita, doce días después de la avalancha, fue la primera de un ministro de Exteriores a la ciudad. Albares justificó esa demora en el trabajo diplomático intenso que, según dijo, le lleva a hablar con su homólogo marroquí “todos los días, a veces varias veces”.
El mensaje central es que la crisis se gestiona con el país vecino, no contra él. “Marruecos me ha trasladado en todo momento su voluntad de impedir que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir”, subrayó. Pero esa sintonía choca con la evidencia de que Rabat permitió, cuando menos, un flujo sin precedentes. Pese a ello, Albares descartó cualquier responsabilidad del reino alauí y señaló a las mafias y a una “falsa interpretación” de una sentencia del Tribunal Supremo como detonantes del desbordamiento.
Marruecos colabora sin pedir nada a cambio
Uno de los datos más repetidos por el ministro fue que el país vecino no ha exigido ninguna contrapartida para hacerse cargo de los retornos. “Su voluntad y su disposición ha sido la misma desde el primer momento”, insistió. Con esa afirmación, el Ejecutivo busca cortar de raíz las especulaciones sobre un posible chantaje diplomático o un trueque por el Sáhara Occidental. Tampoco hubo, según fuentes diplomáticas, concesiones en materia de visados o de cooperación energética.
Mientras tanto, en Ceuta las cifras siguen pesando. Los centros de acogida están al límite y parte de la población local observa con escepticismo las promesas verbales. La oposición, tanto PP como Vox, acusa al Gobierno de haber reaccionado con lentitud y de no haber blindado la frontera. “Nadie va a permanecer en Ceuta, ni en España ni en Europa”, zanjó Albares, intentando despejar el temor a un efecto llamada alimentado por bulos en redes sociales.
El fantasma de otras crisis y el choque con Italia
No es la primera vez que Ceuta vive un episodio así. En mayo de 2021, más de 8.000 personas entraron en 48 horas y entonces también se prometieron devoluciones. El precedente muestra que la mayoría regresa, pero siempre queda un goteo de solicitantes de asilo que alarga el conflicto. La valla de Ceuta, construida para frenar la entrada irregular, ha sido escenario de varias crisis similares (más contexto en su entrada de Wikipedia). Ahora, con un volumen diez veces mayor, la presión sobre el sistema de acogida multiplica la tensión política.
A ello se suma un cruce de declaraciones cada vez más agrio con Italia. Albares señaló a la “internacional reaccionaria” y a sus “conexiones en Europa y en España”, en alusión a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y a los partidos de la derecha española. La semana pasada, Roma impuso controles fronterizos internos que el PP español respaldó, y el Gobierno de Sánchez acusa a la oposición de importar una agenda ultra que crispa el debate migratorio. La crisis de Ceuta se ha convertido así en un campo de batalla ideológico que va más allá de la ciudad autónoma.
La promesa de devolver a todos los migrantes, doce días después de la entrada masiva, busca calmar la calle pero deja abierta la incógnita de cuántos se quedarán realmente.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El ministro Albares visitó Ceuta por primera vez y prometió retornar a Marruecos a todos los migrantes que entraron irregularmente hace doce días, unos 80.000 según los datos de la ciudad.
- Por qué te importa: La crisis tensiona las fronteras, los servicios públicos de Ceuta y la relación con Marruecos, que el Gobierno defiende como sintonía diplomática pero que la oposición ve como debilidad.
- A quién afecta: A los ciudadanos de Ceuta, a los migrantes y al conjunto del sistema de acogida español. También al equilibrio político con Italia y a la estrategia migratoria de la UE.
- Hacia dónde vamos: La ejecución de las devoluciones decidirá si la promesa se cumple. Mientras, el choque con Italia y el uso partidista del tema seguirán marcando la agenda.



