5 productos de Mercadona/Lidl que arrasan este verano

El verano es temporada alta para los supermercados, y tanto Mercadona como Lidl lo saben. Sus lineales se llenan de propuestas pensadas para combatir el calor: desde cócteles listos para servir hasta helados, pasando por platos fríos y protectores solares. Este año, cinco productos de sus marcas propias han conseguido destacar por encima del resto, ya sea en las terrazas, en las playas o en las neveras de medio país. No son novedades absolutas, pero han vuelto a convertirse en los grandes protagonistas de la temporada, consolidando la estrategia de las cadenas de ofrecer alternativas accesibles sin renunciar al sabor ni a la eficacia.

La selección no es aleatoria. Se basa en un criterio doble: por un lado, el impacto comercial y en redes sociales que han tenido durante los últimos meses; por otro, la relación calidad-precio que ofrecen frente a opciones más caras, ya sean de marcas tradicionales o de productos de farmacia. Son artículos que no solo venden, sino que generan conversación y fidelidad, y que representan la apuesta de ambas cadenas por democratizar pequeños placeres veraniegos. Hablamos de cócteles que compiten con los de barra, helados que vacían congeladores, una ensaladilla que nunca decepciona, un protector solar que planta cara a las grandes firmas y una horchata que se reivindica como refresco vegetal de moda.

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El helado de sandía de Hacendado que triunfa en las playas

La sandía es el emblema frutal del verano español y Mercadona lo ha trasladado a su sección de congelados con un helado de Hacendado que se ha ganado un hueco en las neveras playeras. Su principal baza es la fidelidad al sabor de la fruta: un producto refrescante, ligero y poco empalagoso, pensado para combatir el calor sin la densidad de los helados de crema. La marca blanca de la cadena valenciana lo encuadra en su gama de temporada junto a otros formatos de hielo, y esa lógica estacional es precisamente lo que lo hace irresistible: aparece en el lineal cuando aprieta el sol y desaparece con el otoño, lo que convierte cada tarrina o polo en un pequeño lujo de verano. Al tratarse de un producto de la marca propia del supermercado, el precio se mantiene en la horquilla habitual de los congelados de Hacendado, un argumento que pesa mucho cuando se prepara la compra para una semana entera de playa.

El tirón del helado no se explica solo por su sabor, sino por cómo encaja en el ritual del día de playa: es un producto que se come frío, sin prisa, y cuya base de sandía aporta esa sensación de hidratación que apetece con el sol de frente. Su presencia en las redes sociales y en los vídeos de "qué comprar en Mercadona" ha amplificado su fama, convirtiéndolo en uno de esos productos que se agotan en los lineales cuando arranca la temporada alta. Además, compite directamente con los helados de sandía que se venden en quioscos y chiringuitos a precios mucho más altos, ofreciendo la misma estética veraniega —ese color rojo intenso y su punto frutal— por una fracción del coste. Por eso ha dejado de ser un simple postre de supermercado para convertirse en un clásico improvisado de las toallas españolas.

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