Low Festival Torrevieja arranca con 15.000 asistentes, Kasabian y Fangoria

El festival reúne a 15.000 lowers en un Parque Antonio Soria convertido en pista de baile asfaltada. Kasabian a las dos de la mañana, Fangoria en modo salón y Ginebras al filo del amanecer mantienen viva la esencia del Low.

Cambiar Benidorm por Torrevieja y seguir siendo el Low Festival de siempre no es poca cosa. 15.000 almas lo certificaron el viernes en un Parque Antonio Soria que, pese a tener pinta de descampado con asfalto y cubatas a 40 grados, acabó convertido en una pista de baile donde se mezclaron guitarras, sintetizadores y el inconfundible griterío punk. El festival mantiene su esencia, y encima te encuentras con Kasabian repartiendo energía a las dos de la mañana para una legión de lowers que ya había bailado con Fangoria, coreado a Ginebras y flipado con Parquesvr.

Asfalto, nebulizadores y un recinto que es un pis pas

Olvídate del Guillermo Amor. El nuevo hogar del Low es un espacio compacto donde los escenarios se solapan tanto que, si escuchabas a Ginebras, te entraba de refilón el punk de Parquesvr. Y viceversa. Los nebulizadores junto a los food trucks fueron el detalle que todos agradecimos: un oasis de espuma fresca en medio de una explanada donde el sol aprieta sin piedad. El recinto se recorre en diez minutos y el ambiente es tan efusivo como siempre, con el público repartido entre la intensidad de Iván Ferreiro (que alterna Piratas y solista) y el tecnicolor coreografiado de Papa Topo, que soltó Por España con su dardo al pinkwashing bien afilado.

Kasabian: que el 'Low' se vuelva 'high' y el público se agache para saltar

Que un cabeza de cartel como Kasabian salga a las dos de la madrugada suena a tortura, pero Sergio Pizzorno se comió el escenario con un repertorio que mezcló Club Foot, Superpowers y hasta un remix con Calvin Harris. Le pidió a la peña que se subiera a hombros, que se agachara y saltara bien fuerte. Lo de siempre, sí, pero con la complicidad de un frontman que ha sabido llenar el hueco de Tom Meighan sin imitarlo. El colofón con Fire fue un subidón que disculpó el frío de la madrugada y confirmó que la apuesta de programarlos a esas horas salió bien: la gente se quedó hasta el final.

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Fangoria y el salón moderno de 'Consecuencias'

Antes de Kasabian, Fangoria desplegó un espectáculo que engarzó el material nuevo de La verdad o la imaginación con clásicos como Geometría sentimental. El medley de Bailo, Bailando y La La Love You fue simpático, aunque la versión en español de Heroes de Bowie pinchó un poco. Pero Alaska y Nacho Canut saben cómo recuperar el pulso: el remix house de ¿A quién le importa? puso a todo el parque a dar saltos, y los fuegos artificiales tras el concierto fueron el broche perfecto.

Las madrugadas no perdonan, pero Ginebras demostró que su punk pop funciona mejor cuanto más tarde es. Con lágrimas incluidas por un motivo personal, Magüi, Sandra y el resto de la banda soltaron un directo cargado de perreo, pachanga y gritos afónicos que recordó por qué son uno de los grupos más queridos del indie nacional. Mientras tanto, Parquesvr seguía desatado en el escenario contiguo, con un Javier Ferrara que bien podría ser el primo punk de Future Islands.

Lo que significa que Low sobreviva al traslado

A ver: cambiar de ciudad y que un festival salga airoso no es nada fácil. El Low ha conseguido que Torrevieja suene a Benidorm pero con el doble de asfalto. El público se repartió entre los conciertos sin complejos, demostrando que aquí no se viene solo por los cabezas de cartel: hubo tanta peña descubriendo a Veintiuno como coreando a Fangoria. El escenario de electrónica, una especie de pabellón abierto de 360 grados, puso la guinda con un remix hardcore del Ave María de Bisbal porque, claro, ya nadie se asusta de nada.

El único pero serio: los solapamientos de sonido. No es que vayas a oír a Kasabian mientras suena Fangoria, pero los escenarios tan juntos convierten el pasillo central en una mezcla curiosa. Aun así, la sensación es que el Low ha salvado un trámite que podía haber sido un desastre. El año que viene, con el terreno más asentado y quizá alguna pérgola que dé sombra, tiene pinta de que Torrevieja será un clásico más en la ruta festivalera. De momento, ya ha demostrado que el indie español no necesita playa para molar.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? El Low Festival debutó en Torrevieja con 15.000 asistentes y un cartelazo.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque demuestra que se puede cambiar de sede sin perder la esencia y con un ambiente que sigue siendo un referente.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si te gustan los festivales sin postureo, Torrevieja es tu nuevo punto de peregrinación. Si no, te vas a tragar un montón de stories con fuegos artificiales.