Yuki Tsunoda ha abierto la caja de los truenos del segundo asiento de Red Bull. En el podcast oficial Beyond The Grid, el japonés confiesa que su año como compañero de Max Verstappen le dejó agotado y sin disfrutar de la Fórmula 1.
La confesión de Tsunoda: 'No estaba disfrutando de mi vida'
El japonés define 2025 como la temporada más dura de su carrera. Hasta ahora siempre encontraba reseteo entre carreras, sobre todo alrededor de la comida y su gente. Pero, sobre todo hacia la segunda mitad del calendario, ese clic dejó de funcionar.
'Cuando volvía a casa, me sentía muy agotado. Normalmente me reseteo y recupero energía cuando hago algo que me gusta, pero esa energía nunca llegó', contó. Las carreras seguían pasando, una detrás de otra.
El resultado fue un bajón mental serio. En sus propias palabras, llegó a reconocer que no estaba disfrutando de su vida, ni de la situación ni de conducir en Fórmula 1 tanto como en sus tres primeros años.
Tsunoda tira también de un detalle que no sale en telemetría: se dio cuenta de que estaba lejos de Japón por primera vez desde su época en la F3. Esa distancia pesó. Buscó ayuda en psicología y preparación física, pero un calendario muy cargado en la segunda mitad del año no dio tregua.
El segundo asiento de Red Bull que quema a quien lo ocupa
No es un problema nuevo en la escudería Red Bull: Pierre Gasly, Alexander Albon, Sergio Pérez y Liam Lawson pasaron por ese asiento y ninguno logró vivir a la sombra de Verstappen. En la Fórmula 1, sentarse al lado del neerlandés se convirtió en un empleo de alto riesgo. Tsunoda llegó a mitad de 2025 sin haber pilotado el RB21 y pagó el peaje de adaptarse a base de carreras.
El segundo asiento de Red Bull no se mide en puntos, se mide en lo que te va quitando por dentro.
La tabla acabó cantando: el japonés terminó 17º en el Mundial de pilotos, mientras que Verstappen se quedó a dos puntos del título. El desgaste no fue solo de resultados; fue sobre todo mental.
Y se nota en en lo que cuenta ahora Tsunoda, más sereno. Pedirle a un piloto que se acerque a Verstappen con el coche de Red Bull no es solo cuestión técnica: es una prueba psicológica para la que nadie llega preparado.
Su regreso a Racing Bulls y la lección que se lleva
El cierre de aquella etapa fue rápido y cruel: perdió el asiento en Red Bull cuando Isack Hadjar subió al equipo grande y Arvid Lindblad debutó en Racing Bulls. Tsunoda se quedó como reserva de ambas escuderías.
La vida le dio una segunda oportunidad tras la lesión de muñeca de Hadjar en el parón veraniego. Lawson cubrió al francés en Red Bull y el hueco en Racing Bulls fue para Tsunoda. Desde Zandvoort ha disputado los tres últimos grandes premios y se nota en su discurso.
No cree que vuelva a vivir una presión igual. 'No sé si volveré a tener tanta presión y momentos tan difíciles como en 2025', explicó. Y eso, lejos de sonar derrotista, lo plantea como un escudo.
El caso Tsunoda deja una huella mayor que un simple relevo. Gasly y Albon ya demostraron en su momento que se puede reconstruir la carrera tras sobrevivir a ese segundo coche. Tsunoda empieza a apuntarse a esa vía y la Fórmula 1 gana una conversación que ya no puede esquivar: la salud mental en el paddock.
No se trata de un caso aislado: la Fórmula 1 ha normalizado durante demasiado tiempo que el piloto que acompaña a un talento generacional asuma el desgaste en silencio.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Tsunoda confiesa que su año en Red Bull junto a Verstappen le dejó agotado mentalmente.
- 🔥 Por qué arde: Porque vuelve a sacar el debate del segundo asiento de Red Bull y la presión que tritura a sus ocupantes.
- 📲 Lo que viene: Seguir a Tsunoda en Racing Bulls para ver si su regreso consolida su mejor versión.


