Pocas miradas regresan con tanta serenidad como la de Carmen Laffón. Cuatro años después de su muerte, su obra vuelve a emocionar en el Museo Thyssen-Bornemisza con la exposición ‘Variaciones’, una muestra que huye de la retrospectiva cronológica para adentrarse en los motivos que la sevillana cultivó durante más de seis décadas.
Quién fue Carmen Laffón: una artista entre la tradición y la independencia
Nacida en Sevilla en 1934 en una familia intelectual, Carmen Laffón empezó a pintar muy pronto. Con apenas 15 años recibió clases del pintor Manuel González Santos y luego ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, completando su formación en la de San Fernando, en Madrid. Más que los viajes por Europa, fue la tierra del bajo Guadalquivir la que marcó su mirada.
Sanlúcar de Barrameda, las marismas, la luz de Doñana: todo se convertiría en el laboratorio de una obra que hizo de la calma su lenguaje. Aunque perteneció a una generación que buscaba renovar la pintura española en los años 60 y 70, Laffón no se entregó a la abstracción estridente ni a las rupturas formales. Encontró su modernidad en la repetición obsesiva de objetos cotidianos: un armario, una cesta, una máquina de coser.
Los motivos de la calma: armarios, paisajes y la abstracción que respira en lo sencillo
La exposición del Thyssen se articula en nueve secciones que recorren sus obsesiones: bodegones, el paisaje urbano desde las azoteas, las salinas, la viña, la cal y el Coto de Doñana. La única sala que incluye la figura humana es la dedicada a la muñeca y la cuna, donde los bebés simbolizan la vulnerabilidad.
Una de las series más representativas es la de los armarios. Carmen Laffón convirtió estos muebles modestos en un campo de exploración sobre el tiempo y la memoria. Los presentó por primera vez en 1979 en la FIAC de París con la galería Juana Mordó y los fue depurando hasta rozar la abstracción. Ya en 2002, los armarios se transforman en composiciones casi abstractas, a veces convertidas en escultura. No pintaba un mueble: pintaba el tiempo que este acumulaba, la memoria que contenía. En 1995 empezó a trabajar también la escultura, y sus primeras piezas fueron, de nuevo, pequeños armarios modelados con sus manos.

La evolución es similar en sus paisajes. Las vistas de las marismas pintadas desde Sanlúcar se despojan de detalles hasta reducirse a una línea de horizonte que divide el lienzo en dos bloques de color vibrante, una abstracción que recuerda a Rothko. En sus bodegones, objetos sencillos como cestas o paredes encaladas se convierten en escenarios de quietud, donde la pintura importa más que la representación. No buscaba una postal, sino transmitir una experiencia sensorial.
El verdadero talento de Laffón fue mirar lo mismo con ojos nuevos cada día; su obra no pide prisa, pide una mirada limpia.
El legado de Laffón en el arte español: más contemporánea que clásica
Carmen Laffón recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1982 y, en el año 2000, se convirtió en la segunda mujer en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sin embargo, su lugar en la historia del arte español se ha ido consolidando con cierta discreción. Aunque siempre vinculada a los circuitos del arte contemporáneo —Juana Mordó la representó en la FIAC y Fernando Zóbel fue un interlocutor habitual—, su talante pausado y su apego a los temas de su entorno la mantuvieron al margen de los grandes movimientos de vanguardia. Su constancia y la profundidad de su mirada acabaron por construir una obra con un lugar propio, reconocido sin estridencias.
La comisaria Paula Luengo, responsable de la muestra, explica que Laffón no necesita ser rescatada del olvido como otras compañeras de generación, pero sí quiere mostrar su faceta más innovadora. “La gente tiene una imagen de Carmen como una pintora clásica, pero en sus últimas series es muy contemporánea”, afirma. En las grandes telas de las salinas, realizadas con más de 80 años, la artista jugaba con los blancos y dejaba que la pintura chorreara, un gesto marcadamente actual.
Variaciones no es un ejercicio de reivindicación, sino un homenaje a una creadora que siempre supo ir por libre. Eso es, quizá, lo que más sorprende: una mujer menuda y delicada que sostuvo hasta el final una fuerza creativa fuera de lo común.
Dónde ver la exposición y sumergirse en el universo Laffón
La muestra puede visitarse estos meses en la sede del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en pleno centro de Madrid. El centro recomienda consultar los horarios y la venta de entradas en su página web oficial, ya que la afluencia puede variar y los detalles organizativos se actualizan con frecuencia.
Merece la pena acercarse sin prisas. Como la propia obra de Laffón, la muestra invita a detenerse y a mirar con calma. Un respiro en medio de la vorágine urbana.
Ficha técnica
- Título: Variaciones
- Autora: Carmen Laffón (Sevilla, 1934 – Sanlúcar de Barrameda, 2021)
- Qué puedes ver: Un recorrido por más de seis décadas de creación, distribuido en nueve secciones temáticas: bodegones, objetos cotidianos, paisajes, armarios, salinas y la figura de la muñeca y la cuna.
- Recinto y ciudad: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid



