La reforma de pensiones de 2011 tiene efectos secundarios que no estaban en el guion: penaliza especialmente a las mujeres y eleva la mortalidad entre los jubilados más expuestos a trabajos físicos. Así lo advierte un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), la Universitat Pompeu Fabra y la Barcelona School of Economics, que analiza por primera vez con datos de la Seguridad Social las consecuencias reales de la Ley 27/2011, consultable en el BOE.
¿Qué ha descubierto FEDEA sobre la reforma de pensiones de 2011?
El informe, firmado por el investigador Sergi Jiménez-Martín y basado en una muestra de casi 180.000 jubilados de las cohortes 1943 a 1957, confirma que la norma logró su objetivo de retrasar la jubilación efectiva. Sin embargo, la probabilidad de jubilarse después de los 65 años ha subido en 26,7 puntos porcentuales, mientras que la jubilación a los 65 cayó 10,3 puntos y la anticipada se redujo en 17,7 puntos.
El retraso medio para los trabajadores afectados es de 8,1 meses, y la magnitud del efecto crece con el calendario de la reforma. Cada mes adicional de edad legal se traduce, aproximadamente, en en un retraso adicional de un mes en la jubilación efectiva. La norma distinguió entre quienes acreditan carreras muy largas —mantienen la posibilidad de retirarse a los 65— y el resto, que ven cómo su edad legal se aleja progresivamente hacia los 67.
Mujeres, las grandes perjudicadas por el nuevo sistema
Al exigir 38,5 años cotizados para jubilarse a los 65, la reforma castiga a quienes tienen trayectorias laborales más cortas e interrumpidas. El estudio detalla que las mujeres representan el 62 % del grupo afectado, frente a solo un 29 % en el grupo de control. En consecuencia, el retraso medio de la jubilación para ellas alcanza los 10,0 meses, frente a solo 3,1 meses en los hombres.
Además, la probabilidad de jubilarse después de los 65 años se dispara 34,0 puntos porcentuales para las trabajadoras, más del doble que los 15,3 puntos de los varones. La exención por carrera larga, que se presentó como una protección, acaba perjudicando a quienes más la necesitan.
La exención por carrera larga, pensada como protección, castiga a las trabajadoras con historiales laborales discontinuos, agravando la brecha de género en las pensiones.
Un aumento de la mortalidad entre los trabajadores de oficios más duros
Otro hallazgo preocupante es el impacto en la salud. La reforma eleva la mortalidad prematura de los hombres afectados en 1,6 puntos porcentuales, un efecto estadísticamente significativo que duplica al observado en las mujeres. El exceso de mortalidad masculina se amplía en 0,8 puntos, lo que supone alrededor del 15 % de la brecha preexistente entre sexos. El estudio apunta a un mecanismo concreto: la prolongación forzosa de la vida laboral en ocupaciones físicamente exigentes —construcción, industria o minería—, no a una pérdida de ingresos.
De hecho, la riqueza en pensiones de los afectados no se redujo de forma diferencial respecto al grupo de control, lo que descarta el factor económico y refuerza la hipótesis del desgaste físico. El efecto total de la reforma sobre la mortalidad podría ser aún mayor cuando se desplieguen las últimas fases.
2027: el año en que la reforma mostrará todo su impacto
El calendario de la Ley 27/2011 no culmina hasta 2027. Quienes se jubilen ese año serán los primeros en afrontar las reglas completas: 67 años de edad legal para quienes no acrediten 38,5 años cotizados. Las cohortes evaluadas solo han experimentado aumentos de hasta 14 meses, pero las que vienen —nacidos entre 1958 y 1962— soportarán retrasos de hasta 24 meses.
Dado que el retraso en la jubilación y los costes en salud escalan con la exposición, el estudio advierte de que el impacto pleno de la reforma será sustancialmente mayor en los próximos años. Los autores sugieren explorar diseños más equitativos, como ajustes por densidad de cotización o vías específicas según la ocupación, que eleven la edad efectiva de jubilación sin castigar a los colectivos más vulnerables.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La reforma de pensiones de 2011 penaliza a mujeres y eleva la mortalidad entre trabajadores de oficios físicos.
- 👥 Quiénes son los afectados: Mujeres con carreras cortas y hombres en ocupaciones exigentes como construcción o minería.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Mayor brecha de género en pensiones y riesgo de salud para quienes prolongan su vida laboral forzosamente.



