El síndrome del ovario poliquístico, asociado a un mayor riesgo de enfermedades del corazón: debate sobre su nombre

Un estudio con más de 400.000 mujeres revela que el SOP eleva el riesgo de enfermedad cardiovascular incluso sin otros factores. La comunidad científica propone cambiar su nombre a síndrome ovárico poliendocrino metabólico (SOMP).

Un macroestudio con más de 400.000 mujeres asocia el síndrome del ovario poliquístico (SOP) a un mayor riesgo cardiovascular, y reaviva el debate sobre su nombre.

Entre el 3 y el 15% de las mujeres en todo el mundo conviven con el síndrome del ovario poliquístico (SOP), una enfermedad aún mal comprendida que tradicionalmente se ha abordado como un problema ginecológico. Pero un nuevo análisis, publicado recientemente en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women's Health y recogido por El Periódico, señala que las afectadas presentan más riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular aterosclerótica, un endurecimiento progresivo de las arterias que puede derivar en infartos o ictus.

La investigación, que contó con datos de más de 400.000 mujeres de entre 18 y 50 años en Estados Unidos con diagnóstico de síndrome ovárico poliendocrino metabólico (SOMP), mostró que quienes padecen este síndrome presentan con mayor frecuencia diabetes, dislipidemia, obesidad, o hipertensión.

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Pero el dato más sorprendente es que el riesgo cardiovascular persiste incluso en mujeres sin los factores de riesgo clásicos. Esto sugiere que existen otros mecanismos aún desconocidos, como alteraciones hormonales persistentes, resistencia a la insulina o inflamación sistémica, según detalla el estudio.

Cristina Carrasco, investigadora del departamento de Fisiología en la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura, lo resume así: "Estos resultados vuelven a poner el foco en la necesidad tanto de formar a los profesionales sanitarios como de empoderar a las pacientes en materia de prevención", declaró al Science Media Center España.

Además del factor genético y hormonal, el estudio apunta a que la propia inflamación crónica asociada al síndrome podría dañar la pared interna de los vasos sanguíneos, lo que explicaría la mayor incidencia de eventos isquémicos. Los investigadores recalcan que se trata de un riesgo silencioso que no siempre se detecta en una consulta ginecológica de rutina.

El nuevo enfoque subraya que el SOP no puede tratarse solo como un desorden reproductivo: su impacto metabólico y cardiovascular exige una vigilancia mucho más amplia.

El SOP aumenta el riesgo de infarto e ictus, incluso sin otros factores

Los datos extraídos de los historiales clínicos revelan que la prevalencia de enfermedad cardiovascular aterosclerótica es significativamente mayor entre las mujeres con SOMP. Esta patología, que implica el estrechamiento de las arterias, favorece la aparición de eventos graves como anginas de pecho o accidentes cerebrovasculares.

Además, el estudio constata que las mujeres con este síndrome presentan con más frecuencia obesidad, diabetes y dislipidemia, pero el riesgo cardiovascular persiste aun controlando esos factores, lo que apunta a que el propio síndrome genera un daño vascular independiente.

Los autores subrayan que estos hallazgos deberían impulsar cambios en la práctica clínica: las revisiones periódicas de la presión arterial y el perfil lipídico deberían ser parte del seguimiento estándar de toda paciente con SOP, incluso en ausencia de síntomas aparentes.

De SOP a SOMP: el debate sobre el nombre

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Hace unos meses, la prestigiosa revista The Lancet impulsó el cambio de denominación de síndrome del ovario poliquístico a síndrome ovárico poliendocrino metabólico (SOMP). La nueva terminología busca reflejar la complejidad de esta afección, que va mucho más allá del sistema reproductor y abarca alteraciones metabólicas y endocrinas.

El estudio actual refuerza esa redefinición: al demostrar la vinculación directa con enfermedades del corazón, subraya que el diagnóstico no puede ceñirse únicamente al ámbito ginecológico.

Para muchas pacientes, el cambio de nombre es también un cambio de perspectiva: saber que el síndrome puede afectar a su salud cardiovascular las empodera para exigir un seguimiento más completo, defienden las asociaciones de afectadas.

Una evaluación integral desde el primer momento

Los expertos recomiendan que, tras el diagnóstico, se realice una evaluación completa que incluya peso, presión arterial y perfil lipídico, así como la composición corporal, los niveles de glucosa y resistencia a la insulina, los hábitos de ejercicio y los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.

La prevención debe centrarse en reducir los factores de riesgo mediante un estilo de vida saludable: mantener un peso adecuado, practicar actividad física regular, seguir una alimentación equilibrada y detectar precozmente alteraciones metabólicas a través de analíticas periódicas.

"Estamos ante una oportunidad para cambiar el abordaje clínico de esta enfermedad y no limitarlo a las consultas de ginecología", apuntan los investigadores. La comunidad científica insiste en que la formación de los sanitarios y el empoderamiento de las pacientes son claves para un manejo más completo.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, aunque no vinculada directamente al estudio, recuerda que el seguimiento metabólico de las mujeres con SOP ya es una práctica recomendada en sus guías, y este nuevo estudio refuerza su importancia.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: Un estudio asocia el SOP con mayor riesgo cardiovascular, incluso sin factores de riesgo.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Millones de mujeres en edad fértil diagnosticadas de SOP.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Se recomienda una evaluación cardiológica y metabólica integral desde el diagnóstico.