Vuelta al cole: los virus que ya empiezan a circular y las enfermedades que más preocupan a las familias

Gripe A, catarros y gastroenteritis vuelven a las aulas nada más arrancar septiembre. Aquí tienes las claves reales para identificar cada virus y saber cuándo preocuparte de verdad.

Septiembre apenas lleva unos días de colegio y las urgencias pediátricas ya lo notan. El virus no ha esperado ni al primer trimestre: en varios hospitales españoles se habla de un repunte de entre el 20% y el 30% en la actividad de Urgencias, coincidiendo con la circulación de gripe A, covid-19 y otros patógenos respiratorios habituales de esta época.

No es casualidad ni "las defensas bajas" de toda la vida. Cuando veinticinco niños vuelven a compartir aula, abrigos y aire durante seis horas al día, el contagio se dispara. Y como cada año, hay un patrón que los pediatras conocen de memoria: las dos primeras semanas son tranquilas, y de golpe la casa entera empieza a toser.

Los virus que ya circulan en las aulas

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El gran protagonista de este arranque de curso es el rinovirus, responsable del catarro común. Provoca mocos abundantes, estornudos y, en los más pequeños, algo de febrícula. Existen más de 150 tipos distintos, así que no es raro que un niño encadene varios resfriados en un mismo trimestre.

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Junto a él empieza a asomar la gripe A, que este año se detecta antes de lo habitual. También circula el adenovirus, causante de faringoamigdalitis con placas —a menudo confundida con una infección bacteriana— y conjuntivitis. Aguanta bien en superficies, así que los juguetes compartidos son una vía de contagio típica en infantil.

Gripe, catarro o algo más: cómo distinguirlos

El primer punto de confusión de cada septiembre es el nombre. Conviene aclarar que el virus de la gripe A no es un patógeno nuevo ni una enfermedad distinta de "la gripe" de toda la vida: es uno de los tipos de virus gripal que circula cada temporada, junto al B. Muy diferente es el caso del rotavirus, que no ataca las vías respiratorias sino el intestino, y es la causa más frecuente de diarrea grave en bebés y niños pequeños en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

En la práctica, la fiebre alta de aparición brusca, el dolor muscular y el cansancio intenso apuntan más a gripe; los mocos progresivos y la tos leve, a un catarro común. La clave está en la velocidad de aparición de los síntomas, algo que cualquier pediatra pregunta en la primera consulta.

Gastroenteritis: el otro protagonista de septiembre

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Junto a los virus respiratorios, la vuelta al cole reactiva también las gastroenteritis infantiles. Un estudio reciente del Instituto de Salud Carlos III señala al norovirus como uno de los principales responsables de las diarreas en la infancia, y confirma además el papel clave de la vacunación frente al rotavirus.

El dato que más ha llamado la atención de ese trabajo, realizado en la Comunidad de Madrid, es contundente: los niños que no habían completado la pauta de vacunación tenían un riesgo de hospitalización casi cuatro veces mayor. En España existen vacunas orales contra este virus desde 2006, aunque no se incorporaron al calendario financiado con fondos públicos hasta 2024.

Señales que sí deben preocupar a las familias

La mayoría de estos procesos son leves y se resuelven en casa con líquidos, descanso y algo de paciencia. Pero los pediatras insisten en que hay una lista concreta de señales que sí justifican una visita a Urgencias, especialmente en los menores de dos años, cuya reserva respiratoria es mucho más limitada que la de un niño mayor.

Conviene tenerla anotada en la nevera o en el móvil, porque en el momento del susto es fácil que se nos olvide algo importante:

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  • Respiración rápida, dificultosa o con hundimiento visible de las costillas al respirar.
  • Rechazo persistente de líquidos o incapacidad para comer y beber con normalidad.
  • Somnolencia excesiva o un decaimiento importante del estado general.
  • Vómitos persistentes o fiebre alta acompañada de mal estado general sostenido.

Vacunas y hábitos: la mejor defensa real

No existe un jarabe milagroso que blinde a los niños frente a todos estos virus a la vez, por mucho que la publicidad de farmacia lo sugiera cada septiembre. Las defensas se sostienen con sueño suficiente, alimentación variada, higiene de manos y vacunación al día, empezando por revisar el calendario de la vacuna de la gripe 2026-2027 antes de que arranque la temporada fuerte.

Los complementos como los probióticos, la vitamina D o el omega-3 pueden funcionar como apoyo puntual, pero nunca sustituyen a estas medidas básicas. Los pediatras insisten en un mensaje sencillo: no hace falta convertir el colegio en un espacio estéril, sino recuperar costumbres tan simples como lavarse las manos, cubrirse al toser y no compartir botellas ni cubiertos con los compañeros de pupitre.

Lo que viene: una temporada que se puede afrontar con calma

Los expertos coinciden en que este repunte de septiembre no anticipa necesariamente una temporada peor que las anteriores, sino que reproduce un patrón estacional bien conocido. El propio pico suele estabilizarse hacia mediados de octubre, cuando el sistema inmunitario de los niños "se pone al día" tras el verano y las rutinas de sueño se normalizan en casa.

La recomendación de fondo, compartida por pediatras de distintos hospitales españoles, es la misma cada año y funciona: vacunación al día, rutinas de sueño estables y sentido común a la hora de decidir si un niño va o no al colegio con síntomas. Con esos tres pilares, la mayoría de las familias atraviesa el otoño sin sobresaltos mayores, más allá de algún que otro moco de por medio.