No contestar grupos WhatsApp es autocuidado, no desprecio: lo dicen los psicólogos

La sobrecarga de notificaciones y la fatiga digital explican por qué tanta gente opta por leer en silencio. Las expertas recuerdan que no hay una única forma correcta de estar en los chats.

No contestar en los grupos de WhatsApp no es un feo ni un desprecio: es una forma de autocuidado que los psicólogos ya tienen clarísima. Llevo meses mirando de reojo el móvil y reconozco que, en más de un grupo, solo leo y sigo con mi vida. Y no es que me caigan mal. Es que, a veces, silenciar las notificaciones es lo único que me mantiene cuerdo.

Por qué callarte en un grupo no es un desplante

Los psicólogos Rebeca Cáceres y Leticia Martín Enjuto explican, en declaraciones recogidas por Trendencias, que pensar 'me está ignorando' o 'no le importo' responde más a nuestra interpretación emocional que a la intención real de quien guarda silencio. Vamos, que la mayor parte de las veces el que calla no está haciendo un desplante.

Formamos parte de media de unos 83 chats grupales diferentes, según los datos que recoge el artículo. Con semejante volumen, es normal que algunos se conviertan en ruido de fondo. Por eso, mantener silencio dentro de un chat no es señal de enfado: para muchas personas es una pausa social necesaria para recuperar energía.

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Martín Enjuto lo resume de maravilla: 'Hay quienes no se sienten cómodas expresándose en espacios digitales'. Y Cáceres añade que esta actitud es 'una forma de respeto hacia uno mismo, porque implica actuar en coherencia con los propios valores, gustos y formas de estar en el mundo'. Traducción: no todo el mundo disfruta opinando en un grupo.

Además, la exposición constante a notificaciones y conversaciones puede generar una sensación de saturación mental, tal y como advierte la propia psicóloga. Por eso, algunas personas optan por limitar su participación para proteger su tranquilidad.

El tecnoestrés y la pausa social: esto va de no poder más

La ciencia lleva tiempo avisando del tecnoestrés. Un uso intensivo de la mensajería instantánea se asocia con sobrecarga de información, fatiga y comportamientos pasivos como el famoso 'lurking'. O sea, que quedarte mirando sin responder no es pasotismo: es una estrategia de afrontamiento frente a la saturación.

Permanecer en silencio dentro de un chat no suele ser rechazo; muchas veces es la manera de proteger los propios límites ante la saturación.

Ni todo el silencio es igual ni hay una forma correcta de estar

La cuestión es que tampoco hace falta salirse del grupo. Sarah Buglass, profesora de psicología social, recuerda que muchas personas permanecen en los chats por FOMO, el miedo a perderse algo. Participar da sentido de pertenencia y refuerza la autoestima, pero también puede aumentar la ansiedad social en personas vulnerables. Según Buglass, alejarse de un grupo conlleva el riesgo de perder información socialmente importante para futuras interacciones: al desconectarte del chat puedes acabar desconectado del grupo presencial.

Aquí viene el matiz que me parece más honesto. Cáceres lo deja claro: 'No hay una forma correcta de comportarse ante los grupos de WhatsApp. Esto es como la vida misma: depende de un montón de factores'. Es decir, que si tú eres de los que no contesta, no hay un diagnóstico universal que te etiquete.

Y si contestas a todo, tampoco eres mejor ni peor. La clave está en que cada cual regule su exposición digital sin sentirse culpable. A mí me ha pasado: dejo de responder tres días y nadie se hunde, el mundo sigue girando y yo descanso de verdad.

🧠 Para soltarlo en la cena

Callar en los grupos es una pausa social, no desprecio.

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Así que ya sabes: si un grupo te satura, siléncialo. Tu tranquilidad vale más que un doble check azul.