Luz verde a la prolongación de la central nuclear de Almaraz, para decepción del movimiento antinuclear

El voto favorable del regulador, aunque no es vinculante, allana el camino para que la central más antigua de España funcione otros tres años, desafiando el calendario de cierre de 2019. La decisión ha provocado una profunda decepción en los colectivos ecologistas y reabre el deb

Hoy, 21 de julio, el Consejo de Seguridad Nuclear ha dicho sí a que la central nuclear de Almaraz (Cáceres) siga operando más allá de 2027, fecha en la que estaba previsto su cierre definitivo. El pleno del organismo regulador ha dado luz verde a un informe técnico que recomienda prorrogar otros tres años la licencia de explotación de la unidad I, la más antigua del parque nuclear español. La noticia, adelantada por El Salto, ha caído como un jarro de agua fría sobre el movimiento antinuclear, que confiaba en que Almaraz fuera la primera en cumplir los plazos de desmantelamiento.

Lo que ha votado el CSN y por qué es relevante

Según la fuente consultada, el dictamen del CSN —aprobado por mayoría— asegura que la central aguanta bien tres años más con inversiones en mantenimiento relativamente menores. No es una autorización plena ni un cheque en blanco: la decisión final corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica, que deberá emitir la orden de renovación del permiso. Aun así, el visto bueno del regulador allana el camino para que Almaraz siga enchufada a la red más allá de 2027, rompiendo de facto el calendario de cierre firmado en 2019 entre el Gobierno y las propietarias (Iberdrola, Endesa y Naturgy).

Ese cronograma establecía que Almaraz I cerraría en 2027 y Almaraz II en 2028, dando el pistoletazo de salida al apagón nuclear español previsto para 2035. El resto de las centrales (Ascó, Cofrentes, Vandellós y Trillo) seguirían una ruta similar. Si el Gobierno acepta la prórroga, el fin de la energía atómica en España quedaría en el aire o, al menos, se aplazaría varios años, algo que genera un intenso debate técnico y político.

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La decepción del movimiento antinuclear y las consecuencias para el bolsillo

Para los colectivos ecologistas, la prolongación de Almaraz supone un varapalo mayúsculo. Llevan años reclamando el cierre inmediato de la planta, ubicada cerca del parque de Monfragüe, por motivos de seguridad y medioambiente. El rechazo es especialmente amargo porque una de las figuras que impulsó el 'sí' del CSN procede del propio movimiento antinuclear, lo que ha generado desánimo entre los activistas más veteranos. La organización Greenpeace ya ha calificado la decisión de "bochornosa" y advierte de que recurrirá a todas las vías legales.

Pero el debate no se limita al activismo: la energía nuclear genera hoy alrededor del 20% de la electricidad que consumimos y lo hace de forma estable y con un coste de generación bajo. Si Almaraz —uno de los cuatro reactores que aportan esa cuota— cierra, el sistema necesitará sustituir su producción con ciclos combinados de gas o con importaciones, lo que podría elevar el precio de la luz en horas punta. En plena crisis energética, muchos consumidores jóvenes se preguntan si cerrar nucleares en pleno proceso de electrificación es la opción más sensata para el bolsillo.

La decisión del CSN, aunque técnica, tiene una lectura política muy clara: el Ejecutivo de coalición se enfrenta a una grieta interna entre los partidaris del apagón nuclear, como Unidas Podemos, y quienes priorizan la estabilidad del suministro.

El informe del CSN deja la pelota en el tejado del Ejecutivo: mantener la central o asumir el coste político y económico de un posible cierre.

El Gobierno, ante una patata caliente: ¿qué pasa ahora?

A nivel comunitario, países como Francia o Finlandia han decidido ampliar la vida útil de sus reactores para garantizar suministro y reducir emisiones, mientras Alemania completó su apagón nuclear. En España, el Gobierno de Pedro Sánchez tendrá que decidir si acepta la recomendación del CSN o mantiene la hoja de ruta original. La presión viene de varios flancos: los sindicatos defienden los puestos de trabajo (más de 1.000 empleos directos en la zona), las empresas piden certidumbre y los ecologistas exigen coherencia climática.

La decisión final debería materializarse antes de fin de año, una vez que el Ministerio reciba formalmente el informe y valore los condicionantes. De aprobarse la prórroga, el Gobierno tendría que diseñar un nuevo calendario de cierre, lo que probablemente abriría un nuevo episodio de negociación con las eléctricas y con Bruselas. En juego no solo está el futuro de Almaraz, sino el modelo energético de toda una década.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Consejo de Seguridad Nuclear ha aprobado un informe que avala prorrogar tres años la operación de la central nuclear de Almaraz, la más antigua de España.
  • Por qué te importa: La energía nuclear cubre una quinta parte de la luz que consumes; su cierre podría encarecer el recibo, pero su continuidad mantiene un riesgo ambiental que preocupa a los vecinos.
  • A quién afecta: A los trabajadores de la planta (más de mil empleos), a los consumidores eléctricos y a los colectivos ecologistas que luchan por un modelo sin energía atómica.
  • Hacia dónde vamos: El Gobierno debe decidir antes de que acabe el año si acepta la recomendación y concede la renovación del permiso, lo que pondrá a prueba la estabilidad de la coalición y los compromisos climáticos.