Muere Kevin Keegan, la leyenda del fútbol inglés que ganó dos Balones de Oro

El exdelantero y entrenador inglés ha fallecido rodeado de su familia tras una larga batalla contra el cáncer. Su doble Balón de Oro, la mítica frase 'I'd love it' y su pasión desbordante por el Newcastle lo convirtieron en un icono irrepetible.

El fútbol inglés se ha despertado este lunes con un mazazo. Kevin Keegan, uno de los jugadores más icónicos y carismáticos que ha dado el deporte rey, ha fallecido a los 75 años tras una larga batalla contra el cáncer. Su familia confirmó la noticia en un comunicado cargado de emotividad: "Ha fallecido rodeado de su mujer y sus hijas en sus últimos momentos". El diagnóstico de fase 4 se conoció en enero y, desde entonces, la leyenda vivió sus meses finales con la misma garra que exhibió sobre el césped.

Un doble Balón de Oro y una carrera de leyenda

Keegan fue el mejor jugador del mundo dos años consecutivos, en 1978 y 1979, una hazaña que entonces estaba reservada a genios como Cruyff o Beckenbauer. Lo consiguió militando en el Hamburgo, después de haberlo ganado todo con el Liverpool de los 70. Con los reds levantó tres títulos de First Division, una Copa de la UEFA y una Copa de Europa, además de dos Copas de la UEFA consecutivas en una época en la que Anfield dictaba la ley en el continente.

Su energía inagotable, su olfato de gol y esa melena rubia al viento lo convirtieron en un ídolo de masas. Más de 700 partidos como profesional, 21 goles en 63 internacionalidades con Inglaterra —a la que capitaneó— y un palmarés que lo sitúa entre los grandes. Pero lo que de verdad lo hizo inmortal no fueron solo los trofeos, sino la manera en la que conectó con la afición de cada equipo que tocó.

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El 'I'd love it' y el Newcastle que rozó la gloria

Si el nombre de Keegan está grabado en la memoria colectiva, es tanto por sus botas como por aquella entrevista de 1996 que ya es historia del fútbol inglés. Su Newcastle, al que había ascendido y convertido en aspirante al título, se dejó remontar una ventaja de 12 puntos frente al Manchester United de Ferguson. Tras vencer al Leeds, Keegan estalló ante las cámaras de Sky Sports con un "I'd love it if we beat them, love it" que dejó a todo el país sin aliento. Aquel momento encapsuló la pasión desbordante de un hombre que vivía cada partido como si fuera el último.

No pudo ser campeón, pero su legado en St. James' Park es eterno. Aquel Newcastle de los Entertainers —Shearer, Ferdinand, Ginola— fue el más vibrante de la Premier moderna. Su regreso como entrenador en 2008, aunque breve y marcado por desavenencias con Mike Ashley, no emborronó un idilio que hoy llora el club con una carta que define a Keegan como "el corazón palpitante del Newcastle para generaciones de aficionados".

También dirigió a Inglaterra —entre 1999 y 2000—, con una clasificación para la Eurocopa 2000 y la amarga eliminación en la fase de grupos que precipitó su dimisión tras una derrota ante Alemania en el viejo Wembley. Su paso por el Manchester City dejó un ascenso inolvidable en 2002, y en el Fulham también celebró un título de Segunda División antes de centrarse en la selección.

Keegan no solo ganó Balones de Oro; encarnó el sueño del fútbol sin cinismo, con una entrega y una pasión que le hicieron inmortal en el corazón de los aficionados.

Por qué Keegan era mucho más que un entrenador

En un fútbol moderno cada vez más calculador, la figura de Kevin Keegan recuerda que el deporte también es emoción pura. Sus equipos no solo ganaban, sino que enamoraban, y su personalidad genuina traspasó la barrera de los banquillos. Las reacciones al conocerse su muerte lo confirman: Alan Shearer, su amigo y pupilo, escribió "Mi héroe. Mi entrenador. Mi amigo. Descansa, jefe"; Jamie Carragher lo definió como "un gigante absoluto del fútbol inglés"; y Thomas Tuchel, hoy en el banquillo de la selección inglesa, ha prometido un homenaje cuando España visite Wembley en septiembre.

La huella de Keegan va más allá de los títulos. Fue el primer fichaje mediático que deslumbró en Alemania, el tipo que devolvió la ilusión a un Newcastle deprimido y el entrenador que, sin complejos, enseñó que se podía competir con el corazón por delante. Hoy se marcha un pedazo de aquel fútbol romántico que tanto echamos de menos.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Kevin Keegan ha fallecido a los 75 años tras una larga lucha contra el cáncer.
  • 🔥 Por qué arde: Fue el único inglés en ganar dos Balones de Oro consecutivos y dejó una huella imborrable en Liverpool, Hamburgo y Newcastle.
  • 📲 Lo que viene: Inglaterra le rendirá homenaje el 26 de septiembre antes de recibir a España en Wembley, en la Nations League.