Carlos Sainz critica el reglamento 2026 de la F1: "¿Cómo podemos aceptar esto?"

El piloto español de Williams estalla tras la clasificación en Bélgica y señala a la FIA por validar un reglamento que ya mostraba costuras en las simulaciones de hace años. Lewis Hamilton secunda la protesta: “Quien decidió sigue en su puesto”.

Carlos Sainz ya no se muerde la lengua. Y lo que ha soltado en Spa tras la clasificación del GP de Bélgica es de esas frases que queman en el paddock y se viralizan en segundos. El piloto español de Williams ha puesto el dedo en la llaga del reglamento 2026 de la F1, y no precisamente para alabar sus virtudes: “¿Cómo podemos aceptar que alguien viera esas simulaciones en 2022 o 2023 y dijera que estaba bien?”. La pregunta, directa y sin filtro, ha incendiado las redes y ha encontrado eco en otros pesos pesados como Lewis Hamilton.

Qué ha pasado exactamente en Spa para que Sainz explote

La clasificación del sábado en Spa-Francorchamps dejó al descubierto las costuras del nuevo reglamento técnico. Los monoplazas de 2026 pierden fuelle al final de las zonas de aceleración porque no tienen suficiente batería para mantener la potencia eléctrica del MGU-K. El dato más sangrante lo ilustra Blanchimont: los coches llegan a ser hasta 50 km/h más lentos en la recta por la caída de potencia, una barbaridad que nadie disfruta. En Pouhon, la doble curva a izquierdas, la velocidad ha bajado 40 km/h respecto al año pasado, y el paso por curva ahora es plano pero más lento. Un retroceso que aburre hasta a los propios pilotos.

Sainz fue claro: “No creo que nadie esté disfrutando la vuelta de clasificación como lo hacíamos en 2025. Hemos perdido bastante con estos coches en Spa”. Pero luego añadió un matiz que, lejos de calmar, avivó la mecha: “No quiero seguir menospreciando mi propio deporte, pero todos sabemos que esto no es suficientemente bueno. Tiene que cambiar”. Y fue entonces cuando lanzó la pregunta que está haciendo temblar a la FIA: ¿quién vio esas simulaciones hace años y las aceptó tal cual?.

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Lo más duro no es la queja, sino la sensación de haber podido evitarlo. El asturiano apuntó a una revisión completa del proceso de decisión: “Hay que revisar qué pasó ahí, porque nunca debería haber ocurrido”. El mensaje caló hondo, y cuando se lo trasladaron a Lewis Hamilton, el británico no dudó en sumarse: “Creo que lo vimos desde el primer momento. No sé quién tomó la decisión, pero quienquiera que fuese sigue teniendo su trabajo”.

Por qué medio paddock está hasta el gorro del reglamento 2026

Las quejas sobre la gestión de energía llevan coleando toda la temporada. Aunque en Miami se suavizaron las reglas de despliegue, los circuitos de media-alta velocidad como Silverstone y Spa han sacado a la luz las limitaciones más gordas. Los pilotos se ven obligados a levantar el pie antes de tiempo o a ver cómo se apaga la fiesta en las zonas más rápidas. El espectáculo se resiente y los protagonistas lo notan. La FIA y la Fórmula 1 tienen un problema de credibilidad: aprobaron una normativa técnica que genera carreras más lentas y menos emocionantes al volante.

Sainz incluso anticipó que la salida de la carrera iba a ser “sketchy” (imprevisible) con los alerones móviles activos en la subida de Eau Rouge y la recta de Kemmel. Sale 14º, justo al lado de un Lando Norris sancionado que había marcado el tercer tiempo. El piloto de Williams pidió “estar despierto y jugar las cartas con inteligencia”. Pero más allá de la estrategia, lo que subyace es un malestar general que ya no se esconde. Las voces críticas se multiplican y la presión sobre la Federación Internacional va en aumento.

No se trata solo de velocidad punta: es la experiencia de pilotar lo que se ha perdido.

El caso de Spa es paradigmático porque es un trazado legendario, de esos que dan miedo y quitan el aliento. Ver a los coches actuales arrastrarse al final de las rectas o perder comba en las curvas rápidas duele al aficionado de toda la vida y al piloto que sueña con atacar como antes. La comparación con la pole de Lando Norris en 2025 es demoledora: ahora todo es más plano, más lento, más contenido. Y encima con la sensación de que alguien, en algún despacho, dio luz verde a sabiendas.

Un precedente que huele a déjà vu: las revoluciones que no gustaron

No es la primera vez que la F1 tropieza con reglamentos que enfadan a los pilotos. En 2014, cuando se introdujeron los motores híbridos V6 turbo, las críticas llovieron por lo mismo: menor sonido, gestión de batería, menos libertad al volante. Aquello se corrigió con los años a base de evolución y mayor rendimiento eléctrico, pero el arranque fue áspero. El ciclo se repite en 2026 con la diferencia de que ahora las simulaciones ya avisaban de los problemas, y aún así se siguió adelante. La pregunta de Sainz apunta justo a ese fallo de gobernanza: si sabías que iba a pasar, ¿por qué no lo paraste?

El impacto no es solo técnico: afecta a la imagen de un deporte que presume de innovación y espectáculo. Si los pilotos no disfrutan, los fans lo notan. La F1 necesita que sus estrellas sean sus mejores embajadores, no sus mayores críticos. La buena noticia es que el reglamento puede evolucionar; la mala, que se ha perdido una oportunidad de oro para dar un salto cualitativo. De cara al futuro, toca ver si las presiones de los pilotos obligan a cambios express en la gestión de energía o si tendremos que esperar a 2027 para ver algo de luz. Mientras tanto, la sensación en el paddock es de cabreo contenido. Y Carlos Sainz ha sido el primero en ponerle voz.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Carlos Sainz arremete contra el reglamento técnico de 2026 tras la clasificación en Spa, donde los coches pierden hasta 50 km/h en recta por falta de batería.
  • 🔥 Por qué arde: El piloto de Williams cuestiona que la FIA y la F1 aprobaran estas reglas a pesar de que las simulaciones de 2022 y 2023 ya mostraban el problema, y Lewis Hamilton se suma a la crítica.
  • 📲 Lo que viene: La presión sobre la FIA crece; urge revisar el despliegue eléctrico para devolver espectáculo a los circuitos de alta velocidad y reconectar a los pilotos con la emoción de pilotar.