4 cenas rápidas con garbanzos de bote que saben diferente (y se hacen en 15 minutos)

Te enseñamos a sacarles partido con salteados, crema, ensalada tibia y tostada. En menos de un cuarto de hora tienes un plato que no sabe a 'otra vez garbanzos'.

Cuatro cenas con garbanzos de bote que no saben a 'otra vez lo mismo' y las tienes listas en 15 minutos. Sí, hablo de ese bote que llevas semanas viendo en la despensa y que siempre acaba en una ensalada aburrida. Pues hoy le damos la vuelta.

Los garbanzos de bote son garbanzos cocidos y escurridos, así que solo hay que enjuagarlos para quitarles el líquido de conserva, que suele tener un regusto metálico. Después los secas bien con papel de cocina y ya tienes la base para cualquier cosa.

Salteados o en crema: dos formas exprés de convertir los garbanzos en plato principal

El salteado es probablemente la forma más rápida de cambiarles la cara. Calienta un chorro de aceite en una sartén a fuego medio-alto, echa los garbanzos y no los muevas en absoluto durante dos o tres minutos. Así consigues que se doren por fuera y no se deshagan. Cuando empiecen a coger color, añade ajo picado y las especias que prefieras: pimentón ahumado, comino o una punta de cayena si quieres que pique. Remueve un par de minutos más y listo. Los bordes quedan ligeramente tostados y el sabor se intensifica una barbaridad. Puedes servirlos solos, con un huevo frito por encima o con un puñado de espinacas frescas que echas al final para que se cocinen justo.

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La crema es el plan B caliente para cuando no quieres ni encender la sartén. Tritura los garbanzos con caldo de verduras caliente (o de pollo), un chorro de aceite de oliva, sal y zumo de limón. La cantidad de caldo la decides tú: menos para una crema untuosa que puedes comer con cuchara, y más para una sopa ligera. Una pizca de comino o pimentón por encima lo cambia todo. Perfecta para esas noches en las que necesitas algo que reconforte sin pringar media cocina.

La ensalada tibia aprovecha lo que tengas por la nevera y convierte un plato frío en algo más goloso. Solo tienes que calentar un poco los garbanzos (en el microondas vale) y mezclarlos con verduras asadas que te sobraron del día anterior: pimiento, calabacín, berenjena... Añade rúcula fresca y aliña con aceite, limón y mostaza. El calor ayuda a que el aliño se integre mejor y deja una ensalada tibia que no parece de supervivencia.

El truco no está en los ingredientes, sino en cómo combinas temperatura, textura y acidez para que un bote de garbanzos sepa totalmente diferente cada noche.

La tostada de garbanzos machacados es la opción más rápida y la que más varía según lo que tengas en la despensa. Aplasta los garbanzos con un tenedor (no los tritures del todo, que queden trocitos). Aliña con aceite, sal y limón. A partir de ahí, tú decides: puedes añadir tahini o yogur natural para darle cremosidad, tomate rallado, hierbas frescas picadas o un huevo cocido partido por la mitad. Ponlo sobre una rebanada de pan y tienes una cena saciante en menos de diez minutos. El mismo bote te da cuatro cenas y ninguna se parece a la anterior, y eso es lo que hace que esta legumbre sea tan apañada.

Por qué estas cenas funcionan (y no vuelves a aburrirte)

El garbanzo es una legumbre neutra que absorbe el sabor de lo que la rodea. Si la calientas, gana textura; si la enfrías, se vuelve más firme. Con un toque ácido (limón, vinagre) cortas la posible pesadez, y con hierbas o especias cambias de continente en cinco minutos. Lo he comprobado más de una vez: si un mismo ingrediente aparece de forma distinta dos veces en la misma semana, la cena deja de ser un marrón. Y además, es barato, saciante y te resuelve la noche cuando crees que no tienes nada.

Si nunca has probado a saltear unos garbanzos o a triturarlos en crema, pruébalo. Son de esas recetas que se convierten en fondo de armario de la cocina de diario. Y cuando les pilles el punto a las cuatro, te prometo que mirarás ese bote de garbanzos con otros ojos.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 15 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: seca muy bien los garbanzos antes de saltearlos, si no, se cuecen en lugar de dorarse.